¿Cómo se preparaba la tarta Saint-Honoré?

Saint Honoré: El Rey de la Pastelería Francesa

17/08/2017

Valoración: 4.85 (12796 votos)

En el panteón de la alta pastelería, pocas creaciones ostentan la corona con tanta elegancia y complejidad como el Saint Honoré. No es solo un pastel; es una declaración de principios, una obra de arquitectura comestible que narra una historia de innovación, tradición y arte. Bautizado en honor al santo patrón de los panaderos y pasteleros, este postre es un tótem de la gastronomía francesa, un desafío técnico que separa a los aficionados de los maestros y una delicia que, tras 175 años de historia, sigue cautivando paladares en todo el mundo.

¿Quién inventó la tarta de Saint Honoré?
Cargando... Su nombre se debe a San Honorato, quien fue obispo de Amiens en el siglo VI y es el santo patrono de los panaderos y pasteleros. El inventor de esta famosa tarta fue un pastelero llamado Fauvel Chiboust, que tenía su negocio en la calle de Saint Honoré en París y que en 1846 creó un postre para honrar al santo.

Su sola presencia en una vitrina impone respeto. Una base crujiente, una corona de profiteroles caramelizados y un corazón de crema etérea. Cada bocado es una sinfonía de texturas y sabores que nos transporta directamente a una elegante pastelería parisina. Acompáñenos en este recorrido por la historia, los secretos y las más audaces reinvenciones de su majestad, el Saint Honoré.

Índice de Contenido

El Origen de una Leyenda: De un Flan Fallido al Icono Parisino

La historia del Saint Honoré comienza a mediados del siglo XIX, en el corazón de París. La leyenda nos sitúa en la pastelería de Fauvel Chiboust, ubicada en la prestigiosa Rue Saint-Honoré, de donde el pastel tomaría su ilustre nombre. El chef se inspiró en un postre bordelés conocido como "flan suizo", que consistía en un brioche relleno de crema pastelera. Sin embargo, la naturaleza esponjosa y absorbente del brioche presentaba un problema fundamental: se empapaba con la crema y colapsaba rápidamente, perdiendo toda su estructura.

La genialidad llegó en 1863 de la mano de otro pastelero, Auguste Jullien, quien trabajaba en la misma casa. Jullien tuvo la visión de rediseñar completamente la base. Descartó el brioche y en su lugar colocó un disco de hojaldre, horneado hasta obtener una textura crujiente y dorada. Sobre este cimiento, dibujó un círculo con pasta choux, la misma masa de los éclairs y profiteroles, y lo horneó. Esta corona serviría como soporte para pequeños profiteroles, rellenos de crema pastelera y bañados en un crujiente caramelo que, además de aportar sabor y textura, actuaba como un pegamento comestible.

El toque final, el alma del postre, fue el relleno central. Utilizando una boquilla especial (que hoy lleva el nombre de Saint Honoré), se escudilla generosamente una Crema Chiboust. Esta crema es, en sí misma, una maravilla de la técnica: una crema pastelera tradicional que se aligera delicadamente con merengue italiano. El resultado es una nube de sabor, más ligera que la pastelera pero más estable y sedosa que la nata montada. Así nació la versión que hoy conocemos y veneramos como el gran clásico.

La Anatomía de la Perfección: Los Pilares del Saint Honoré

Entender un Saint Honoré es descomponerlo en sus partes, cada una de ellas una técnica pastelera fundamental que debe ser ejecutada con precisión milimétrica.

  • La Base de Hojaldre: Es el cimiento. Debe ser increíblemente crujiente, mantecoso y ligero para contrastar con la suavidad de las cremas. Un hojaldre mal ejecutado, blando o graso, arruinaría la experiencia.
  • La Corona de Pasta Choux: La pasta choux debe ser ligera, aireada y seca. Se hornea dos veces: primero como corona en la base y luego como pequeños profiteroles individuales (los choux). Estos deben estar perfectamente huecos para albergar el relleno.
  • El Relleno de los Choux: Tradicionalmente se rellenan con una crema pastelera de vainilla densa y sabrosa. Es el corazón cremoso que explota en la boca al morder el profiterol.
  • El Caramelo Crujiente: Los choux se sumergen en un caramelo caliente y dorado que, al enfriarse, forma una capa vítrea y crujiente. Este paso no solo añade una textura adictiva, sino que es crucial para "pegar" los choux a la corona.
  • La Crema Central: La Crema Chiboust o, en versiones más modernas, una crema chantilly (nata montada con azúcar y vainilla), es la protagonista visual. Se escudilla con maestría en el centro, creando picos y ondas que le dan al pastel su aspecto regio y apetitoso.

El Lienzo de los Grandes Maestros: Reinterpretaciones Audaces

Si bien la receta clásica es intocable para muchos, la verdadera grandeza del Saint Honoré reside en su capacidad para inspirar a las nuevas generaciones de pasteleros. Es un lienzo en blanco sobre el que los chefs más creativos del mundo proyectan su visión. A continuación, exploramos algunas de las versiones más notables que rinden homenaje al original mientras lo impulsan hacia el futuro.

Las Versiones más Destacadas

Antonio Bachour y su Toque Tropical: El aclamado chef transforma el clásico parisino en una escapada al Caribe. Su Saint Honoré ‘gastro’ incorpora los sabores de la piña colada, demostrando que la estructura tradicional puede albergar los perfiles de sabor más inesperados.

Saray Ruiz y la Deconstrucción: La profesora de la EPGB le da la vuelta, literalmente. En su versión "al revés", el hojaldre corona el pastel, la base es un disco de choux y la crema Chiboust se convierte en una fila de malvaviscos. Una genialidad que juega con las expectativas.

¿Cómo hacer profiteroles en Saint Honoré?
Pase las puntas de los profiteroles por el caramelo y deje solidificar sobre un placa siliconada. Aceite un bowl con diámetro igual al del Saint honoré. Con la ayuda de una cuchara realice hilos en todo el interior del bowl. Desmolde rápidamente. Incluya los profiteroles en el aro del Saint honoré.

Jérémy del Val y la Modernidad Geométrica: En la legendaria pastelería Dalloyau, del Val actualiza el clásico con un formato rectangular, más moderno y geométrico. Sustituye la Chiboust por un cremoso que mezcla dos tipos de vainilla, buscando un aroma más complejo y sorprendente.

Cédric Grolet y la Perfección Estética: Grolet ha popularizado una versión visualmente impecable, con un escudillado radial perfecto y profiteroles colocados con una armonía casi matemática. Su versión de chocolate es un claro ejemplo de cómo la sencillez y el producto noble pueden elevar un clásico a la categoría de arte.

Adrien Bozzolo y la Pirámide Divina: Quizás la reinvención más radical es la de Adrien Bozzolo, quien ha transformado el pastel en una impresionante pirámide. Esta proeza arquitectónica, reconocida como el mejor Saint Honoré de París, ha cautivado al mundo a través de las redes sociales.

Tabla Comparativa: Clásico vs. Moderno

CaracterísticaSaint Honoré ClásicoVersión de Saray RuizVersión de Jérémy del ValVersión de Adrien Bozzolo
FormaCircular, coronaCircular, invertidaRectangular, geométricaPiramidal
BaseDisco de hojaldreDisco de pasta chouxBase de hojaldreBase cuadrada de hojaldre
Relleno PrincipalCrema ChiboustMalvaviscosCremoso de dos vainillasCrema ligera de vainilla
Elemento SorpresaLa combinación de texturasEl hojaldre está en la parte superiorAroma intenso y diferente de la vainillaSu impactante estructura vertical

Preguntas Frecuentes sobre el Saint Honoré

¿Por qué se considera tan difícil de hacer?

Porque requiere el dominio de múltiples técnicas de pastelería base que deben ejecutarse a la perfección y ensamblarse en un solo postre. Desde un hojaldre bien laminado, una pasta choux que suba correctamente, una crema pastelera sin grumos, un merengue italiano estable para la Chiboust, hasta un punto de caramelo exacto. Como dijo el chef Francisco Migoya, es el examen definitivo para un pastelero.

¿Qué es exactamente la Crema Chiboust?

Es una creación clásica de la pastelería francesa. Se trata de una crema pastelera a la que, mientras todavía está caliente, se le incorpora un merengue italiano (claras de huevo montadas con un almíbar caliente). Esto le da una textura increíblemente ligera y aireada, similar a una mousse, pero con la estabilidad de la crema pastelera. A menudo se le añade gelatina para asegurar su estructura.

¿Se puede hacer una versión casera?

Sí, pero es un proyecto ambicioso. Se recomienda tener experiencia previa con cada uno de los componentes por separado (hojaldre, choux, caramelo) antes de intentar ensamblar el pastel completo. Es un reto gratificante para pasteleros caseros avanzados que buscan llevar sus habilidades al siguiente nivel.

¿Sigue siendo popular hoy en día?

Absolutamente. Aunque es un clásico con casi dos siglos de historia, su popularidad no ha disminuido. Es un pilar en las pastelerías de alta gama de todo el mundo y, como hemos visto, sigue siendo una fuente inagotable de inspiración para los chefs más vanguardistas, lo que lo mantiene relevante y emocionante para el público actual.

El Saint Honoré es mucho más que la suma de sus partes. Es un monumento al saber hacer artesano, un postre que equilibra la tradición y la modernidad. Ya sea en su versión más purista o en una reinterpretación piramidal, probar un Saint Honoré es participar en un pedazo de la historia culinaria, una experiencia que todo amante de la buena pastelería debería vivir al menos una vez.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Saint Honoré: El Rey de la Pastelería Francesa puedes visitar la categoría Pastelería.

Subir