14/10/2024
Cuando escuchamos la palabra 'pastel', nuestra mente puede volar hacia dos universos muy distintos pero igualmente llenos de color y creatividad: el de la repostería, con sus dulces y elaboradas tortas, o el del arte, con sus barras de pigmento puro capaces de crear obras maestras. Hoy, nos sumergiremos en el segundo de estos mundos para explorar una leyenda: los pasteles al óleo Sennelier. Un nombre que resuena en los estudios de artistas de todo el mundo, no solo por su calidad inigualable, sino por su increíble historia, directamente ligada a uno de los genios más grandes del siglo XX.

Una Historia de Color y Genialidad
La historia de los pasteles Sennelier es, en esencia, la historia de una colaboración. Aunque la marca ya era un referente a principios del siglo XX, su gran salto a la fama inmortal llegó en 1949. Fue entonces cuando un artista llamado Picasso se acercó a Henri Sennelier con una petición muy específica. Estaba buscando algo que no existía: un medio de color que se pudiera sostener en la mano como un lápiz, pero con la intensidad y la textura de la pintura al óleo. Quería un 'pastel al óleo' que pudiera aplicarse sobre cualquier superficie imaginable, no solo papel o lienzo. Picasso soñaba con poder pintar sobre madera, vidrio, cerámica, metal e incluso sobre sus propias pinturas al óleo y acrílicas ya terminadas. El resultado de esta petición fue la creación de los pasteles al óleo Sennelier, una herramienta que no ha cambiado mucho en su esencia desde entonces y que se ha convertido en un pilar en la historia del color.
¿Qué los Hace Tan Especiales? La Textura de la Creación
Quienes han tenido la oportunidad de usar un pastel Sennelier lo describen con adjetivos que bien podrían aplicarse a la repostería más fina: cremosos, mantecosos, exuberantes. Esta textura única se debe a su composición: son barras de pigmento puro con una cantidad mínima de aglutinante y relleno. El resultado es un color vibrante, casi como si se estuviera pintando con una barra de lápiz labial de alta gama. Esta composición les confiere una opacidad y una capacidad de cobertura extraordinarias. Con una sola pasada, el color se deposita sobre la superficie de manera densa y rica. Sin embargo, si se busca un efecto más sutil, similar a una aguada, basta con aplicar una ligera presión y difuminar con un poco de disolvente para óleo.

La presentación misma del producto habla del cuidado al detalle de la marca. Cada barra viene envuelta en un papel con perforaciones, diseñadas para poder ir retirando el papel a medida que se gasta el pastel, manteniendo las manos limpias y permitiendo un uso más cómodo. Es un pequeño gesto que demuestra la filosofía de Sennelier: pensar siempre en el artista.
El Desafío del Secado y la Conservación
La misma cualidad que los hace tan lujosos y cremosos presenta su mayor desafío: los pasteles al óleo Sennelier no se secan por sí solos. Debido a su alta concentración de aceite y pigmento y la baja cantidad de secantes, una obra realizada con ellos permanecerá fresca y vulnerable al tacto indefinidamente. Esto puede ser frustrante para algunos artistas. Para solucionar esto, existen dos caminos principales: utilizar un fijador en spray específico para pasteles al óleo, que crea una película protectora, o enmarcar la obra bajo un cristal para protegerla del contacto. Esta característica, lejos de ser un defecto, es una consecuencia directa de su formulación, el precio a pagar por una viveza de color sin igual.
La Paleta Inicial: Un Arcoíris para Empezar
El set de iniciación de 12 piezas es una excelente puerta de entrada al universo Sennelier. Ofrece una gama equilibrada que permite al artista explorar una gran variedad de mezclas y tonalidades. La selección incluye:
- Negro
- Sombra Tostada
- Rojo Intenso Permanente
- Mandarina
- Ocre Amarillo
- Amarillo Limón
- Verde Medio
- Verde Cinabrio Amarillo
- Azul de Delft
- Azul Ultramar Francés
- Azul Pálido
- Blanco
Con estos doce colores, es posible crear paisajes, retratos y obras abstractas. La capacidad de mezcla y empaste de estos pasteles es asombrosa. Por ejemplo, se puede lograr un marrón intenso para la semilla de un aguacate sin usar el color Sombra Tostada, simplemente mezclando y superponiendo otros tonos, lo que demuestra su versatilidad.

Tabla Comparativa: Ventajas y Desventajas
Para tener una visión clara, hemos resumido sus características principales en la siguiente tabla:
| Ventajas (Pros) | Desventajas (Contras) |
|---|---|
| Colores Excepcionales: Pigmentos puros que ofrecen una riqueza y veracidad de color insuperables. | Pueden ser Sucios: Su textura cremosa hace que sea fácil mancharse las manos y el área de trabajo. |
| Cobertura Superior: Son muy opacos y cubren fácilmente casi cualquier superficie. | Nunca Secan Completamente: Requieren el uso de un fijador o ser enmarcados bajo cristal para su conservación. |
| Legado Histórico: Utilizar estos pasteles es conectar con una tradición artística que incluye a maestros como Picasso. | Toxicidad en Algunos Colores: Ciertos pigmentos, como los cadmios, son tóxicos y requieren precaución. |
| Gran Versatilidad: Funcionan sobre papel, madera, metal, vidrio y lienzos ya pintados. | Fragilidad: Las barras pueden romperse si se aplica demasiada presión al dibujar. |
Una Nota Importante sobre la Seguridad
Es fundamental abordar la cuestión de la toxicidad. Como se advierte en la propia caja, algunos de los colores de la gama Sennelier contienen pigmentos que son tóxicos, especialmente los que contienen cadmio. Esto significa que no deben ser ingeridos ni inhalados. Si se utilizan en técnicas que puedan generar polvo o aerosol, es imprescindible usar protección respiratoria. No hay problema si el pigmento entra en contacto con la piel de las manos, siempre y cuando se laven bien después de la sesión de trabajo. Por esta razón, no son un material recomendado para niños o para ser utilizado en entornos sin la debida precaución.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Cuándo se inventaron los pasteles al óleo Sennelier?
- La versión que conocemos hoy, creada para Picasso, data de 1949. Sin embargo, la marca Sennelier ya fabricaba materiales de arte desde finales del siglo XIX.
- ¿Realmente puedo pintar sobre un cuadro al óleo ya seco con ellos?
- Sí, esa fue una de las peticiones originales de Picasso. Los pasteles al óleo Sennelier se adhieren perfectamente a superficies pintadas con óleo o acrílico, permitiendo crear obras de técnica mixta con gran facilidad.
- ¿Cómo limpio mis manos y herramientas después de usarlos?
- Debido a su base de aceite, el agua y el jabón pueden no ser suficientes. Se recomienda usar un poco de aceite vegetal (como el de girasol) o un disolvente sin olor para artistas para disolver el pigmento, y luego lavar con agua y jabón.
- ¿Cuál es la diferencia entre un pastel al óleo y un pastel seco (tiza)?
- La diferencia principal es el aglutinante. Los pasteles al óleo usan aceite y cera, lo que les da una textura cremosa, densa y que no genera polvo. Los pasteles secos usan una goma como aglutinante, tienen una textura similar a la tiza, son polvorientos y se mezclan de manera muy diferente.
En conclusión, los pasteles al óleo Sennelier son mucho más que una simple herramienta de dibujo. Son un pedazo de historia del arte, un testimonio de la búsqueda incesante de la perfección y una invitación a experimentar el color en su forma más pura y lujosa. A pesar de sus peculiaridades, como la falta de secado o la necesidad de manejo cuidadoso, las ventajas que ofrecen en términos de calidad, opacidad y riqueza cromática los convierten en los favoritos de innumerables artistas, desde pintores de técnica mixta hasta ilustradores que buscan un acabado vibrante y único en sus obras.
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