11/03/2022
“Creo que la panadería española ha visto más cambios en los últimos cinco o diez años que en los últimos sesenta”. Esta contundente afirmación del maestro panadero Daniel Jordà en su libro Panes. La magia de Daniel Jordà, encapsula una revolución silenciosa que está teniendo lugar en las cocinas más prestigiosas del país. El pan, ese alimento ancestral y pilar de nuestra dieta mediterránea, ha dejado de ser un mero acompañante para convertirse en una estrella del menú. Impulsado por una revalorización del oficio artesano y acelerado por un confinamiento que nos devolvió a la harina y la levadura, un creciente número de restaurantes ha decidido asumir el reto diario de amasar y hornear su propio pan, convirtiéndolo en una poderosa declaración de identidad y calidad.

La Pandemia: Un Fermento Inesperado
Si bien la tendencia ya venía gestándose, la cuarentena de 2020 actuó como un catalizador. El tiempo se detuvo y muchos cocineros, lejos del fragor del servicio diario, encontraron en la masa una forma de expresión y aprendizaje. Fue el caso de Ausias Signes, el pastelero del restaurante Tatau en Huesca, quien se "metió en harina" de forma literal. Compró sacos de 25 kilos y horneó sin descanso, día tras día, perfeccionando una habilidad que ya había explorado en panaderías de renombre. Su perseverancia dio frutos: convenció al restaurante de que su pan era superior al que compraban, y la aceptación fue tan abrumadora que los clientes hacían cola para llevárselo a casa. Aquel experimento pandémico se convirtió en un pilar insustituible de la oferta de Tatau.
En Valencia, una historia similar se cocía en Forastera Restaurant. Laura Jurado y Txisku Nuévalos también aprovecharon el parón para experimentar con su propia masa madre. Lo que empezó como una prueba se transformó en un rasgo distintivo del restaurante, al mismo nivel que sus encurtidos o su vermut casero. Decidieron que su focaccia y su hogaza de salvado serían los únicos panes del local, abrazando la hermosa variabilidad que ofrece un producto vivo, sin levaduras químicas, que cambia sutilmente con la humedad y la temperatura de cada día.
El Pan como Declaración de Principios
Más allá de la técnica, hacer pan en un restaurante es un acto filosófico. Para Carles Pérez de Rozas, del restaurante Berbena en Barcelona, fue una forma de romper con el establishment. Tras años en la alta gastronomía, donde la creatividad conceptual a menudo dejaba en el ostracismo a productos básicos como el pan o el café, decidió invertir la pirámide. “Berbena está construído como una pirámide de Maslow”, explica, “de las necesidades más básicas se puede llegar a la cúspide del placer total, y eso pasa por el pan”. Su pan, que describe como “sexy, sabroso y saludable”, se convirtió en un estandarte y en la prueba de que lo que muchos consideraban “imposible” en un local pequeño, era en realidad una apuesta ganadora.
Esta visión es compartida por Pablo Lagrange, chef de La Tèxtil, también en Barcelona. Para él, el verdadero lujo no está en los ingredientes exóticos, sino en la artesanía aplicada a productos cotidianos. “Entiendo la alta gastronomía como el resultado de poner artesanía en procesos de elaboración de productos infravalorados, como el trigo”, comenta. Su ‘pan de campo’, elaborado con grasa de vaca ahumada y cocido al fuego de leña, no es solo un alimento; es un relato, un recuerdo de su infancia que comparte con cada comensal, demostrando que la cocina, y el pan, nos hacen mejores personas.
Un Universo de Migas, Cortezas y Sabores
Cada restaurante que enciende su horno crea un pan con una personalidad única, un reflejo de su cocina y su filosofía. La diversidad es inmensa, pero la masa madre es, en la mayoría de los casos, el alma de la fiesta. A continuación, exploramos algunas de estas creaciones singulares:
| Restaurante | Chef / Propietario | Creación Destacada | Características Clave |
|---|---|---|---|
| Berbena (Barcelona) | Carles Pérez de Rozas | Pan blanco de payés y pan de centeno | Larga fermentación en frío, corteza muy crujiente y caramelizada, ideal para mojar. El de centeno lleva hasta siete tipos de semillas. |
| Ramon Freixa (Madrid) | Ramon Freixa | Pan hojaldrado con mantequilla y tomate | Herencia familiar de panaderos. Textura crujiente y sabores mediterráneos. El pan ocupa un lugar central en su menú degustación. |
| Forastera (Valencia) | Laura Jurado y Txisku Nuévalos | Focaccia y hogaza de salvado | Elaborados con masa madre y agua de mar. Experimentan con harinas especiales como la de maíz txakinarto del País Vasco. |
| Tatau (Huesca) | Ausias Signes | Pan de trigo de alta calidad | Miga húmeda y alveolos controlados para ser perfecto con las salsas. Se adapta a la estación del año y a las condiciones de cada día. |
| La Tèxtil (Barcelona) | Pablo Lagrange | 'Pan de campo' | Hecho con masa madre y grasa de vaca ahumada. Cocido al momento con fuego de leña, evocando una profunda conexión emocional y narrativa. |
Colaborar para Sumar: La Otra Vía hacia la Excelencia
No todos los caminos hacia un pan excepcional pasan por tener un obrador propio. La colaboración estrecha entre cocineros y panaderos artesanos es otra fórmula de éxito que está dando resultados espectaculares. Es la vía elegida por Julen Bergantiños, del restaurante Islares en Bilbao, quien trabaja mano a mano con la panadera Anna de Pan de Sábado. Bergantiños no solo compra su pan, sino que le proporciona recetas antiguas para inspirar nuevas creaciones, como un pan de sidra, y juntos investigan para recuperar semillas y granos autóctonos de Bizkaia. Del mismo modo, Iván Domínguez, de Nado (A Coruña), se alió con Panadería Divina con una idea clara: un pan que supiera a mar. El resultado fue un pan 'marino' elaborado con agua de mar, una creación a medida que encapsula la esencia de su cocina.

Preguntas Frecuentes sobre el Pan en Restaurantes
¿Por qué tantos restaurantes de alta cocina hacen ahora su propio pan?
Las razones son varias y complementarias: buscan una diferenciación clara, un control total sobre la calidad del producto, expresar su filosofía culinaria a través de un elemento básico y, sobre todo, una profunda pasión por el oficio y el deseo de volver a los orígenes de la alimentación.
¿Qué es la masa madre y por qué es tan importante?
La masa madre es un fermento natural compuesto únicamente por harina y agua, que contiene levaduras y bacterias presentes en el ambiente y en la propia harina. A diferencia de la levadura comercial, aporta una complejidad de sabores y aromas mucho mayor, mejora la digestibilidad del pan y alarga su conservación de forma natural. Es el corazón del pan artesano.
¿Es rentable para un restaurante hacer su propio pan?
En términos puramente económicos, el coste en tiempo, personal y espacio puede ser mayor que comprarlo. Sin embargo, la rentabilidad se mide en otros valores: la experiencia del cliente, el valor añadido al menú, el fortalecimiento de la marca del restaurante y la satisfacción del equipo de cocina. Es una inversión en identidad.
¿Qué tipos de harina son los más populares?
Aunque el pan de trigo de alta calidad sigue siendo el preferido por la mayoría de los comensales, como señala Ausias Signes, hay una creciente tendencia a la experimentación. Los chefs y panaderos están explorando harinas de centeno, espelta, trigos antiguos y variedades locales de maíz, buscando sabores, texturas y perfiles nutricionales únicos.
En definitiva, el pan ha recuperado su trono. Ya no es el actor de reparto silencioso, sino un protagonista que habla de terruño, de técnica, de paciencia y de alma. La revolución del pan en la restauración es la prueba de que, a veces, para alcanzar la más alta cima de la gastronomía, hay que empezar por amasar, con humildad y maestría, el más básico y maravilloso de los alimentos.
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