11/11/2016
En el mundo de la repostería, un pastel es una celebración, un punto de encuentro, una obra de arte comestible que promete dulzura y satisfacción. Pero, ¿qué sucede cuando sacamos el pastel de la cocina y lo colocamos en el centro de un debate cultural? Sorprendentemente, esta delicia se transforma en una poderosa metáfora de oportunidad, riqueza, poder e inclusión. La expresión “querer un trozo del pastel” trasciende lo culinario para convertirse en un grito de guerra, una declaración de intenciones en ámbitos tan dispares como el arte feminista, los tratados de libre comercio y la alta costura. Acompáñanos en este recorrido para descubrir cómo el pastel se ha convertido en el símbolo de las luchas y ambiciones de nuestra sociedad.

Las Guerrilla Girls: Reclamando su Porción en el Arte
La historia de las Guerrilla Girls comienza con una indignación monumental y una simple falta de ortografía que resultó ser genial. En 1985, el prestigioso Metropolitan Museum de Nueva York inauguró una exposición que supuestamente representaba lo mejor del arte contemporáneo. De 200 artistas, solo 17 eran mujeres. La displicencia del comisario, quien afirmó que “cualquier artista que no esté aquí debería replantearse su carrera”, fue la gota que colmó el vaso. Un grupo de artistas mujeres, furiosas y decididas, se unieron. En las actas de una de sus primeras reuniones, alguien escribió por error “Gorilla” en lugar de “Guerrilla”. La imagen les vino como anillo al dedo: la figura del gorila, salvaje e indómita, era la antítesis perfecta del refinado y excluyente mundo del arte que pretendían dinamitar.
Así nacieron las Guerrilla Girls, un colectivo anónimo de artistas activistas que adoptaron máscaras de gorila y seudónimos de artistas fallecidas como Frida Kahlo o Käthe Kollwitz. Su anonimato no era un capricho; era una estrategia. Querían que el foco estuviera en el mensaje, en la crítica a la discriminación sistémica, y no en sus identidades personales. “Cualquiera puede ser una guerrilla girl”, afirmaban, y su objetivo era claro: exponer el sexismo y el racismo rampantes en el mundo del arte. No se trataba de un “resentimiento personal”, sino de una lucha colectiva por el reconocimiento.
Su método era la guerrilla comunicacional: empapelaban las calles de Nueva York con carteles ingeniosos, cargados de humor ácido y datos contundentes. Su obra más icónica, de 1989, preguntaba directamente: “¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en el museo Metropolitan?”. El cartel revelaba una estadística demoledora: menos del 5% de los artistas en las secciones de arte moderno eran mujeres, pero el 85% de los desnudos eran femeninos. Su lucha no era solo por “querer un trozo del pastel”, como algunas feministas de la época demandaban. Ellas querían algo más radical: dinamitar la receta misma del pastel, un sistema corrupto y patriarcal construido sobre la exclusión.

El Pastel Económico: ¿Más Grande, pero no Mejor Repartido?
La metáfora del pastel no se limita al mundo del arte. En la arena de la política y la economía, también se sirve para ilustrar complejas realidades. Un claro ejemplo es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), concebido en la década de los 90. Según sus promotores, como el entonces presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari, el objetivo del tratado era simple: “hacer más grande el pastel”. La idea era que, al integrar a México en el mercado internacional junto a Estados Unidos y Canadá, se atraería capital extranjero y la economía en su conjunto crecería.
En esta analogía, el “pastel” es la riqueza nacional, el producto interno bruto. La promesa era que, con un pastel más grande, habría más para todos. Sin embargo, la crítica fundamental a esta visión es que se centró exclusivamente en el tamaño, ignorando por completo un ingrediente crucial: la distribución. Hacer un pastel más grande no garantiza que todos reciban una porción justa. De hecho, muchos argumentan que el TLCAN, si bien pudo haber aumentado la riqueza general, también exacerbó la desigualdad, dejando a muchos con migajas mientras unos pocos se quedaban con la mayor parte del postre. Este ejemplo demuestra cómo el mismo símbolo puede representar tanto la promesa de prosperidad como la cruda realidad de la inequidad.
Pastelle: El Pastel que Kanye West Nunca Horneó
Incluso en el vertiginoso mundo de la moda, el pastel, o más bien “Pastelle”, tiene su lugar. A mediados de la década de 2000, mucho antes de que Yeezy se convirtiera en un imperio del streetwear, el músico y diseñador Kanye West intentó hornear su primera gran creación en la moda: una marca llamada Pastelle. Este no era un proyecto improvisado; Kanye reunió a un equipo de ensueño que incluía a futuros gigantes de la industria como Virgil Abloh (quien luego dirigiría Louis Vuitton) y Kim Jones (actual director creativo de Dior Homme).
Pastelle era la encarnación del deseo de Kanye de obtener su porción del pastel de la alta costura. Supervisaba cada detalle, desde los bocetos hasta la compra de telas, con una dedicación obsesiva. La prenda estrella, una chaqueta universitaria (varsity jacket) azul brillante, generó un hype masivo y fue lucida por el propio Kanye y otras celebridades. Sin embargo, a pesar de los estudios abiertos en París y Los Ángeles y la enorme expectación, Pastelle nunca llegó a las tiendas. El proyecto se desmoronó en 2009 por una combinación de factores: la desorganización interna, las diferencias creativas y los problemas personales de West. Aunque la marca nunca se materializó, las piezas de muestra que existen son hoy objetos de culto, vendiéndose por miles de dólares. La historia de Pastelle es una lección de repostería creativa: a veces, un pastel que no sube en el horno puede enseñarte las lecciones más importantes para tu próxima y exitosa receta, que en el caso de Kanye, fue la multimillonaria marca Yeezy.

Tabla Comparativa: El Significado del Pastel
| Contexto | Significado del "Pastel" | ¿Quién lo quiere? | Objetivo |
|---|---|---|---|
| Arte (Guerrilla Girls) | Reconocimiento, espacio, oportunidad | Mujeres artistas | Igualdad y deconstrucción del sistema |
| Economía (TLC) | Riqueza nacional, mercado | México (gobierno) | Crecimiento económico, atraer inversión |
| Moda (Kanye West) | Éxito, legitimidad creativa | Kanye West | Establecerse como diseñador de alta moda |
| Juego (Tienda de pasteles) | Satisfacción del cliente | Clientes virtuales | Felicidad y éxito en el juego |
Conclusión: Un Símbolo Universal
Desde las galerías de arte hasta los despachos de gobierno y las pasarelas de moda, la idea del pastel persiste como un símbolo universal de lo que anhelamos: una porción justa, una oportunidad de participar, el derecho a ser vistos y valorados. Las Guerrilla Girls nos enseñaron que a veces no basta con pedir un trozo; hay que cuestionar la receta entera. La historia del TLC nos recuerda que un pastel más grande no sirve de nada si las porciones se reparten injustamente. Y el fallido proyecto Pastelle nos muestra que incluso un postre que no se concreta puede ser el preludio de un banquete mayor.
La próxima vez que disfrutes de una rebanada de pastel, piensa en su doble vida. Más allá de su azúcar y su crema, es un reflejo de nuestras luchas, un medidor de nuestras desigualdades y un recordatorio constante de que todos, sin importar el campo en el que nos encontremos, merecemos un lugar en la mesa y una porción justa del éxito.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué son exactamente las Guerrilla Girls?
Las Guerrilla Girls son un colectivo anónimo de artistas feministas fundado en 1985. Utilizan el activismo, el humor y las estadísticas para exponer el sexismo y el racismo en el mundo del arte y en la cultura en general. Su identidad se mantiene en secreto mediante el uso de máscaras de gorila.

¿Por qué usan máscaras de gorila?
Las máscaras cumplen una doble función. Primero, garantizan su anonimato, lo que les permite hablar con más libertad y sin temor a represalias en sus carreras. Segundo, ayuda a que el enfoque se mantenga en los problemas que denuncian (the issues) y no en quiénes son ellas como individuos (the individuals).
¿Sigue existiendo la desigualdad en el mundo del arte hoy en día?
Sí. Aunque ha habido avances significativos gracias a la presión de grupos como las Guerrilla Girls, la desigualdad de género y racial sigue siendo un problema estructural en el mundo del arte. Las mujeres y los artistas de color continúan estando subrepresentados en las colecciones de los museos, en las exposiciones y en los altos precios del mercado del arte.
¿Qué tiene que ver un pastel con todo esto?
El pastel funciona como una metáfora. La frase “querer un trozo del pastel” simboliza el deseo de obtener una parte justa de las oportunidades, el reconocimiento, el dinero y el poder que existen en un determinado campo, ya sea el arte, la economía o cualquier otro ámbito de la sociedad.
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