07/02/2018
Hay postres que son más que una simple receta; son un viaje, una historia encapsulada en capas de sabor y textura. Hoy, nos embarcamos en una travesía gastronómica hacia el corazón de Gran Bretaña para descubrir uno de sus tesoros más preciados en la repostería casera: la Tarta Bakewell. Esta delicia, sencilla en su concepción pero exquisita en su resultado, es una verdadera oda a los sabores clásicos. Imagina una base de masa quebrada, mantecosa y crujiente, que acoge en su interior una capa vibrante de mermelada y se corona con una generosa cobertura de crema de almendras, conocida como frangipane. Cada bocado es un pecado delicioso, una combinación de texturas que va de lo crujiente a lo jugoso y de lo cremoso a lo tierno. Un postre que ha conquistado paladares durante siglos y que hoy desvelaremos en todo su esplendor.

Un Origen Envuelto en Leyenda
Como toda gran creación culinaria, la Tarta Bakewell tiene una historia fascinante, aunque envuelta en un halo de misterio y debate. La leyenda nos transporta al siglo XIX, concretamente al pintoresco pueblo de Bakewell en Derbyshire. Se cuenta que en la posada White Horse Inn, la dueña dio instrucciones a su cocinero para preparar una tarta de fresas. Sin embargo, en un afortunado descuido, el cocinero entendió mal las indicaciones. En lugar de mezclar la pasta de huevo y almendras con el resto de los ingredientes, la extendió como una capa superior, por encima de la mermelada. El resultado, horneado y dorado, fue tan inesperadamente delicioso que los clientes quedaron fascinados. La tarta se convirtió rápidamente en el postre estrella de la posada y su fama se extendió por toda la región. ¿Es esta la historia real? Quizás nunca lo sepamos con certeza, pero estas leyendas aportan un encanto innegable a cada porción que disfrutamos.
¿Tarta Bakewell o Budín Bakewell? Desentrañando la Confusión
Antes de sumergirnos en la receta, es crucial aclarar una confusión muy común, incluso entre los propios británicos. La Tarta Bakewell (Bakewell Tart) y el Budín Bakewell (Bakewell Pudding) no son lo mismo. Aunque comparten nombre y origen geográfico, son dos postres completamente diferentes. De hecho, en el pueblo de Bakewell existen dos tiendas históricas que afirman tener la receta original, una vendiendo el budín y otra la tarta. Para que no queden dudas, hemos preparado una tabla comparativa.
Tabla Comparativa: Tarta vs. Budín
| Característica | Tarta Bakewell (Bakewell Tart) | Budín Bakewell (Bakewell Pudding) |
|---|---|---|
| Base | Masa quebrada (Shortcrust pastry) | Hojaldre (Puff pastry) |
| Relleno Principal | Crema de almendras (Frangipane) | Relleno similar a una crema pastelera o flan, a base de huevo y almendras |
| Textura | Firme, similar a un bizcocho denso sobre una base crujiente | Húmeda, suave y temblorosa, como un flan |
| Apariencia | Tarta baja, a menudo decorada con almendras laminadas o glaseado | Pudín que sube en el horno, con una superficie dorada y rústica |
Los Pilares del Sabor: Ingredientes Clave
El secreto de una Tarta Bakewell memorable reside en la calidad y el equilibrio de sus tres componentes principales. Cada uno juega un papel fundamental en la sinfonía de sabores final.

- La masa quebrada: Es el cimiento de nuestra tarta. Debe ser firme, mantecosa y con un punto crujiente que soporte la humedad de los rellenos sin ablandarse. Aunque se puede recurrir a una masa comprada para ahorrar tiempo, el resultado de una masa casera es incomparablemente superior. Prepararla en casa es más sencillo de lo que parece y nos permite controlar el dulzor y la textura.
- La mermelada: Actúa como el corazón ácido y frutal de la tarta. Es el contrapunto perfecto a la riqueza de la crema de almendras. La elección tradicional es la mermelada de frambuesa, pero cualquier mermelada con un toque ácido funciona de maravilla: fresa, cereza, grosella o incluso un lemon curd. Lo importante es que rompa el dulzor y aporte una chispa de frescura.
- El frangipane (Crema de Almendras): Es la corona de la tarta. Una mezcla densa y untuosa de mantequilla, azúcar, huevos y, por supuesto, almendra molida. Su sabor es intenso y su textura, una vez horneada, es suave y jugosa. Un pequeño truco para potenciar su carácter es añadir unas gotas de extracto de almendra; le da ese "punto Bakewell" auténtico y distintivo.
Receta Detallada para una Tarta Bakewell Perfecta
Ahora que conocemos su historia y sus secretos, es hora de ponernos el delantal. Esta receta está pensada para un molde bajo de unos 22-23 cm de diámetro, ideal para conseguir la proporción perfecta entre base y relleno.
Ingredientes
Para la masa quebrada:
- 225 gr de harina de todo uso
- 30 gr de azúcar
- 1/2 cucharadita de sal
- 110 gr de mantequilla sin sal, muy fría y en cubos
- 2 yemas de huevo
- 1/2 cucharadita de extracto de almendras
- 1 o 2 cucharadas de agua helada
Para el frangipane (crema de almendras):
- 125 gr de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
- 125 gr de azúcar glas
- 1 pizca de sal
- 3 huevos medianos
- 1/2 cucharadita de extracto de almendras
- 125 gr de almendra molida
- 30 gr de harina de todo uso tamizada
Para el montaje:
- 150 gr de mermelada de frambuesa (o tu favorita)
- 1 huevo batido para pintar la masa
- Un puñado de almendras laminadas para decorar
- Azúcar glas para espolvorear al servir
Paso a Paso: La Preparación
1. Preparando la Masa Quebrada
En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar y la sal. Añade la mantequilla fría en cubos y, con la punta de los dedos, intégrala hasta obtener una textura similar a migas de pan. En un cuenco pequeño, bate ligeramente las yemas con el extracto de almendras. Haz un hueco en el centro de la mezcla de harina y vierte las yemas. Integra todo suavemente, sin amasar en exceso. Si la masa está muy seca, añade una cucharada de agua helada. Forma una bola aplanada, envuélvela en film transparente y refrigérala durante al menos 30 minutos.
2. El Horneado en Blanco
Precalienta el horno a 200°C. Saca la masa de la nevera y, sobre una superficie ligeramente enharinada, estírala con un rodillo hasta obtener un círculo de unos 3-4 mm de grosor y más grande que tu molde. Forra el molde con la masa, ajustándola bien a la base y los bordes. Recorta el exceso. Pincha la base varias veces con un tenedor. Cubre la masa con papel de hornear y rellena con pesos de cerámica o legumbres secas. Hornea durante 15 minutos. Retira el papel y los pesos, pinta toda la superficie interior con huevo batido (esto la impermeabilizará) y hornea por otros 10-12 minutos, o hasta que esté dorada y seca. Deja enfriar completamente.

3. Creando el Frangipane
Mientras la base se enfría, prepara la crema. En un bol, bate la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar glas y la sal hasta obtener una mezcla pálida y cremosa. Añade los huevos uno a uno, batiendo bien después de cada adición. Incorpora el extracto de almendra. Finalmente, con una espátula, mezcla suavemente la almendra molida y la harina tamizada hasta que estén justo integradas. No batas en exceso.
4. El Montaje Final y Horneado
Baja la temperatura del horno a 180°C. Extiende una capa uniforme de mermelada sobre la base de la tarta ya fría y horneada. Con cuidado, vierte la crema frangipane sobre la mermelada y alísala con una espátula, cubriendo toda la superficie. Esparce las almendras laminadas por encima. Hornea durante 30-35 minutos, o hasta que el relleno esté dorado, firme al tacto y un palillo insertado en el centro salga limpio. Deja que la tarta se enfríe completamente sobre una rejilla antes de desmoldar y cortar. Este paso es crucial, ya que si la cortas en caliente, la mermelada podría desparramarse.
Variaciones y Toques Modernos
La belleza de un clásico es su capacidad para adaptarse. La Tarta Bakewell no es una excepción. Una de las variantes más famosas es la Cherry Bakewell, una versión individual que suele llevar una capa de glaseado blanco (fondant) y media cereza confitada en la parte superior. Además, puedes jugar con los sabores de la mermelada, usando compotas caseras o incluso cremas de frutas como el curd de limón o de maracuyá para un toque exótico. Como curiosidad, su sabor ha inspirado hasta un popular chupito, el "Cherry Bakewell Shooter", que combina amaretto, licor de cereza y crema irlandesa.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Puedo usar masa comprada?
- Sí, puedes usar una lámina de masa quebrada o brisa de buena calidad para acortar el proceso. Sin embargo, el sabor y la textura de la masa casera marcan una gran diferencia.
- ¿Qué tipo de mermelada es la mejor?
- Tradicionalmente se usa de frambuesa. Lo ideal es usar una mermelada con un punto ácido para equilibrar el dulzor del frangipane. Las de frutos rojos, cerezas o albaricoque son excelentes opciones.
- ¿Se puede preparar con antelación?
- ¡Por supuesto! Puedes preparar la masa quebrada y el frangipane el día anterior y guardarlos en la nevera. Al día siguiente, solo tendrás que hornear la base, montar la tarta y hornearla.
- ¿Es lo mismo una Tarta Bakewell que un Budín Bakewell?
- No, como hemos explicado en la tabla comparativa, son dos postres muy diferentes en base, relleno y textura, a pesar de compartir el nombre de su pueblo de origen.
En definitiva, la Tarta Bakewell es una joya de la repostería tradicional. Servida como postre, con una taza de té negro o un buen café, es una experiencia reconfortante y absolutamente deliciosa. Es la prueba de que, a veces, los errores en la cocina pueden dar lugar a las más maravillosas creaciones. ¡A disfrutar!
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