12/07/2020
Al preguntarnos por las cervezas de Torrelavega, nos embarcamos en un viaje fascinante que, si bien no se ancla exclusivamente en la capital del Besaya, nos sumerge de lleno en la profunda y rica tradición cervecera de toda Cantabria. Para comprender la cultura de la cerveza en cualquier punto de la región, es imprescindible mirar hacia su epicentro histórico: la ciudad de Santander. Fue allí donde, a finales del siglo XVIII, nació una de las industrias más potentes de la época, cuyas olas llegaron a todos los rincones, incluyendo, por supuesto, a Torrelavega. Este artículo desentraña ese legado para entender qué cervezas se han bebido y se beben en el corazón de Cantabria.
Los Albores de la Cerveza Cántabra: El Dominio de Santander
La historia cervecera de Cantabria no comienza en el siglo XX, ni siquiera en el XIX. Tenemos que retroceder hasta 1783, año en que José de Zuloaga, con la ayuda de dos maestros cerveceros ingleses, funda la primera fábrica en la zona de Becedo, en Santander. Este fue el pistoletazo de salida para una industria que, en menos de dos décadas, se convertiría en el motor económico de la capital. Esta primera fábrica no tardó en obtener privilegios, como la exención de impuestos para la venta local y, crucialmente, para la exportación a las Américas, un mercado que acogió con entusiasmo el producto cántabro.
El éxito fue tan rotundo que pronto surgieron competidores. En 1786, Antonio del Campo, Conde de Campogiro, estableció una segunda fábrica en Cañadío, también bajo la dirección de un experto británico. Esta fábrica incluso obtuvo el prestigioso título de "Real" en 1790. Para el cambio de siglo, en 1801, Santander ya contaba con cuatro fábricas de cerveza que no solo abastecían el mercado local y nacional, sino que exportaban con orgullo a Cuba, Luisiana, México y Venezuela, presumiendo de una calidad comparable a las afamadas cervezas inglesas de la época.
La Consolidación de Dos Gigantes: La Cruz Blanca y La Austríaca
El siglo XIX fue testigo de la consolidación de la industria y del nacimiento de la que sería la marca más emblemática de la región: La Cruz Blanca. Fundada en 1860 por empresarios de origen suizo, su nombre y logotipo —una cruz griega blanca sobre fondo rojo— eran un claro homenaje a su herencia helvética. Esta cervecera no era una más; apostó desde el principio por la innovación y la calidad. Para finales de siglo, ya había ganado medallas de oro en exposiciones internacionales en Reino Unido, Francia y Bélgica, y se había convertido en proveedora oficial de la Casa Real.
Producían una variedad de estilos que hoy nos resultan familiares: Imperial, Bock, Morena y de Mesa. Junto a ella, otra gran fábrica, La Austríaca, se disputaba el mercado. Ambas se convirtieron en las dos potencias indiscutibles de la región. Para evitar una competencia que solo perjudicaría a ambas, tomaron una decisión estratégica: en 1917, se fusionaron para crear una nueva y poderosa sociedad, "Cervezas de Santander, SA", aunque, en un principio, mantuvieron sus marcas comerciales por separado.
Expansión y Ocaso de un Imperio Cervecero
La creación de "Cervezas de Santander, SA" marcó el inicio de una era de expansión sin precedentes. La nueva sociedad no se conformó con el mercado cántabro y comenzó un ambicioso proceso de adquisición por toda España. Compraron fábricas en Valladolid, Cádiz, León, Salamanca y Madrid, convirtiéndose en uno de los grupos cerveceros más importantes del país. Durante las décadas posteriores a la Guerra Civil, el crecimiento continuó, con nuevas plantas y adquisiciones en Sevilla, Málaga y Gerona.
Sin embargo, este crecimiento tuvo un coste. La entrada de capital extranjero y la centralización de la gestión llevaron a la paulatina desaparición de las marcas históricas. Primero cayó La Austríaca, y poco a poco La Cruz Blanca fue relegada a un consumo casi exclusivamente local, hasta su desaparición final. En 1979, un año que quedó marcado en la memoria industrial de la región, la histórica fábrica de Santander en San Fernando cerró sus puertas definitivamente. Tras casi 200 años, Cantabria se quedaba sin su principal industria cervecera, poniendo fin a una era dorada.
Tabla Comparativa de las Cerveceras Históricas
| Fábrica | Año de Fundación | Ubicación | Hito Destacado |
|---|---|---|---|
| Fábrica de Zuloaga | 1783 | Becedo (Santander) | Primera fábrica de cerveza de Cantabria. |
| Fábrica de Campo | 1786 | Cañadío (Santander) | Obtuvo el título de "Real Fábrica". |
| La Austríaca de Cervezas | 1797 | Campogiro (Santander) | Una de las dos grandes que se fusionaron en 1917. |
| La Cruz Blanca | 1860 | San Fernando (Santander) | La marca más famosa, proveedora de la Casa Real. |
El Renacimiento Artesanal: La Nueva Ola Cervecera
Tras el cierre de 1979, Cantabria vivió un largo periodo de sequía cervecera. Durante casi tres décadas, no hubo producción local. Los únicos vestigios eran los nombres de algunas plazas y cervecerías que recordaban a las antiguas fábricas. Pero el siglo XXI trajo consigo una revolución global que también arraigó con fuerza en la región: el movimiento de la cerveza artesanal.
En 2006, un empresario británico afincado en Liérganes decidió revivir la tradición. Así nació Dougall's, la primera microcervecera de esta nueva era. Con un enfoque en los estilos ingleses, sus cervezas como Leyenda, Tres Mares y 942 (en honor al prefijo telefónico de Cantabria) rápidamente ganaron fama por su calidad y carácter. Dougall's no solo resucitó la industria, sino que abrió el camino para que muchos otros pequeños productores se animaran a lanzar sus propios proyectos por toda la geografía cántabra.
¿Y qué hay de Torrelavega hoy?
Si bien los grandes buques insignia de la industria cervecera histórica se concentraron en Santander, Torrelavega, como segundo núcleo urbano más importante de Cantabria, siempre ha sido un gran centro de consumo y distribución. Los habitantes de Torrelavega bebieron durante décadas La Cruz Blanca y La Austríaca como si fueran propias. Hoy, la situación ha cambiado. La revolución de la cerveza artesanal es mucho más descentralizada. Los aficionados a la buena cerveza en Torrelavega tienen a su alcance no solo las cervezas de Dougall's, sino una creciente variedad de marcas artesanas nacidas en distintos pueblos y valles de la región. La cultura cervecera de Torrelavega hoy se nutre de ese nuevo y vibrante ecosistema, donde la proximidad y la calidad priman sobre la producción en masa. Es una vuelta a los orígenes, con un enfoque en el sabor y la autenticidad que define a la Cantabria moderna.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Existió alguna gran fábrica de cerveza histórica en Torrelavega?
Según los registros históricos más importantes, los grandes centros de producción industrial de cerveza en Cantabria se ubicaron en la ciudad de Santander. Torrelavega funcionó principalmente como un importante centro de consumo y distribución de estas marcas. - ¿Cuál fue la cerveza más famosa de Cantabria?
Sin duda, La Cruz Blanca fue la marca más icónica y reconocida, no solo en Cantabria sino en toda España. Su expansión nacional, sus premios internacionales y su estatus como proveedora de la Casa Real la convirtieron en una leyenda. - ¿Se puede beber cerveza local de Cantabria hoy en día?
¡Por supuesto! Gracias al renacimiento artesanal, Cantabria cuenta con una escena cervecera muy activa. Marcas como Dougall's, junto con muchas otras microcerveceras, ofrecen una amplia gama de estilos y sabores que se pueden encontrar en bares y tiendas especializadas de toda la región, incluyendo Torrelavega. - ¿Por qué desaparecieron las fábricas históricas de Santander?
La desaparición fue el resultado de un largo proceso de fusiones, adquisiciones y centralización de la industria a nivel nacional. La empresa "Cervezas de Santander, SA" fue absorbida por grupos más grandes, lo que llevó al cierre de la planta local en 1979 como parte de una reestructuración empresarial.
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