23/06/2021
Hay sabores que nos transportan directamente a la infancia, a momentos concretos y a personas queridas. Para muchos, el delicado y perfumado sabor de los caramelos de violeta es uno de ellos. Esas pequeñas joyas de azúcar, con su inconfundible forma de flor de cinco pétalos y su color lila, evocan recuerdos de abuelas que siempre tenían una cajita metálica guardada para una ocasión especial. Este aroma, tan singular y nostálgico, es el protagonista de un viaje que nos lleva desde una histórica confitería en el corazón de Madrid hasta un postre sublime que podemos recrear en casa: una cremosa tarta de violetas.

La Violeta: Un Icono Dulce de Madrid
Para hablar del origen de estos caramelos en España, es imprescindible viajar en el tiempo hasta 1915. En ese año, Mariano Gil, perteneciente a una familia de tradición pastelera, decidió emprender un camino propio y diferente. En lugar de seguir la senda familiar, apostó por un concepto único y arriesgado: centrarse en dulces elaborados con la esencia de una flor. Así nació, en el número 6 de la emblemática Plaza de Canalejas de Madrid, la confitería 'La Violeta'.
El éxito fue inmediato. La tienda se convirtió rápidamente en un punto de peregrinación para madrileños y visitantes, atraídos por la originalidad y la calidad de sus productos. Se cree que la elección de la violeta no fue casual; por aquel entonces, en las afueras del norte de Madrid, estas flores crecían en abundancia, inspirando a Mariano Gil a capturar su esencia en un dulce. Hoy, más de un siglo después, 'La Violeta' sigue siendo el único lugar donde se pueden adquirir los auténticos y originales caramelos, elaborados de forma artesanalmente y siguiendo la receta secreta que ha pasado de generación en generación.
Un Caramelo con Historia Real
La fama de estos caramelos trascendió las calles de Madrid y llegó hasta el Palacio Real. Una de las anécdotas más célebres que envuelven a esta confitería tiene como protagonista al rey Alfonso XIII. Se cuenta que el monarca era un cliente asiduo de 'La Violeta' y compraba estos dulces tanto para su esposa, la reina Victoria Eugenia, como para su amante, la actriz Carmen Ruiz de Moragas. Este detalle histórico no solo añade un toque de glamour y misterio a los caramelos, sino que también los consagra como un dulce de la realeza, un pequeño lujo al alcance de todos.
Más Allá del Caramelo: Un Universo de Sabor a Violeta
Aunque los caramelos son su producto estrella, la tienda de Mariano Gil supo expandir su oferta para deleitar a los amantes de este sabor floral. Al visitar 'La Violeta', uno puede encontrar una fascinante variedad de productos, todos con la violeta como protagonista. Desde delicadas violetas confitadas, perfectas para decorar postres, hasta mermeladas, miel, tés y bombones. Un universo de posibilidades para quienes desean explorar todas las facetas de este perfume comestible.
Del Recuerdo al Plato: Tarta Panna Cotta de Violetas
Inspirados por esta rica historia y el sabor evocador del caramelo, podemos llevar esa magia a nuestra propia cocina. Esta tarta es un homenaje a 'La Violeta', una creación que combina una base crujiente con la suavidad sedosa de una panna cotta. Es un postre elegante, sorprendente y, sobre todo, delicioso. La clave está en el equilibrio: el aroma de violeta debe ser presente pero sutil, para no saturar el paladar.

Ingredientes Necesarios
Para un molde redondo de 18 cm de diámetro:
Para la Base:
- 200 g de almendra molida
- 50 g de coco rallado
- 60 g de leche condensada
- 50 g de arándanos frescos
- 2 cucharaditas de azúcar blanco
- Unas gotas de zumo de limón
Para la Panna Cotta de Violetas y Yogur:
- 200 g de nata líquida para montar (35% M.G.)
- 200 g de yogur griego natural sin azúcar
- 80 g de azúcar blanco granulado
- 4 hojas de gelatina neutra
- Unas gotas de aroma de violeta de buena calidad
Para la Decoración:
- Caramelos de violeta auténticos
- Moras
- Arándanos
- Grosellas blancas
- Hojas frescas de romero o menta
Elaboración Paso a Paso
1. Preparación de la Base con Toque de Arándanos
- Comienza preparando un jugo concentrado de arándanos para dar color y sabor a la base. En un cazo pequeño, pon los arándanos frescos, el azúcar y el zumo de limón. Calienta a fuego medio durante 4-5 minutos, hasta que los arándanos se ablanden y suelten todo su jugo.
- Pasa la mezcla por un colador fino, presionando bien para extraer todo el líquido y descartar las pieles. Reserva este jugo.
- En un bol grande, mezcla la almendra molida y el coco rallado. Añade la leche condensada y el jugo de arándanos que has preparado.
- Mezcla primero con una cuchara y luego amasa con las manos hasta que todos los ingredientes se integren y obtengas una masa compacta y manejable. Si la notas demasiado seca, puedes añadir unas gotas de agua.
- Forra la base de tu molde desmontable con film transparente por fuera. Forra las paredes interiores con una tira de acetato para un desmoldado perfecto. Presiona la masa en la base del molde, asegurándote de que quede nivelada y con un grosor uniforme. Refrigera durante al menos 2 horas.
2. Creando la Panna Cotta de Violetas
- Pon a hidratar las hojas de gelatina en un bol con abundante agua muy fría durante unos 15 minutos.
- Mientras, en un cazo, calienta a fuego medio la nata líquida junto con el yogur griego y el azúcar. Remueve constantemente hasta que el azúcar se disuelva por completo. Es importante que la mezcla se caliente pero no debe llegar a hervir.
- Retira el cazo del fuego y deja que la mezcla temple un poco, hasta alcanzar unos 50°C.
- Escurre muy bien las hojas de gelatina hidratadas, apretándolas con las manos para retirar todo el exceso de agua. Incorpóralas a la mezcla de nata y yogur y remueve enérgicamente con unas varillas hasta que se disuelvan por completo.
- Ahora llega el momento clave: el sabor. Añade 4 o 5 gotas de aroma de violeta. Remueve bien y prueba. Ajusta la cantidad si es necesario, pero con mucho cuidado. Un exceso de aroma puede arruinar el postre.
- Vierte con cuidado la mezcla de panna cotta sobre la base de almendra que tenías en el frigorífico.
- Refrigera la tarta un mínimo de 4 horas, aunque lo ideal es dejarla reposar toda la noche para que cuaje perfectamente.
Tabla Comparativa: Caramelo vs. Tarta
| Característica | Caramelo de Violeta Tradicional | Tarta Panna Cotta de Violetas |
|---|---|---|
| Textura | Dura, cristalina. | Cremosa, sedosa y base crujiente. |
| Sabor Principal | Intenso y dulce sabor a violeta. | Sutil sabor a violeta con notas lácteas y de almendra. |
| Ocasión de Consumo | Capricho diario, regalo, recuerdo. | Postre para celebraciones, meriendas especiales. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Dónde puedo comprar los auténticos caramelos de violeta?
Los caramelos originales, siguiendo la receta de 1915, solo se pueden adquirir en la tienda 'La Violeta', ubicada en la Plaza de Canalejas número 6, en Madrid, o a través de sus canales de venta oficiales.
¿Puedo hacer la tarta sin aroma de violeta?
Sí, la base de panna cotta de yogur es deliciosa por sí sola. Podrías aromatizarla con vainilla o ralladura de limón. Sin embargo, perdería la esencia y el homenaje al dulce que la inspira.
¿Por qué usar acetato en el molde?
El acetato crea una barrera lisa y antiadherente entre la tarta y el aro del molde. Esto permite un desmoldado limpio y perfecto, obteniendo unos bordes lisos y profesionales, algo que el papel de horno no siempre consigue.
¿Cómo consigo el efecto escarchado en la fruta de la decoración?
Para un efecto escarchado rápido y natural, utiliza fruta congelada. Sácala del congelador justo en el momento de decorar y colócala sobre la tarta. El contraste de temperatura creará una fina capa de escarcha. Manipúlala lo menos posible para no dejar huellas.
Esta tarta de violetas es mucho más que un postre. Es una experiencia sensorial que conecta el pasado con el presente, la historia de una ciudad con la calidez de nuestro hogar. Cada bocado es un recordatorio de que los sabores más sencillos, aquellos ligados a nuestros recuerdos, son a menudo los más extraordinarios. Anímate a prepararla y a compartir un pedazo de la dulce historia de Madrid.
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