¿Cuál es el origen del bufón?

El Bufón del Arte y su Plátano Millonario

13/07/2021

Valoración: 4.67 (5983 votos)

Imaginemos por un momento la vitrina de una pastelería de autor. Vemos una torta de chocolate brillante, con capas perfectamente definidas, una mousse etérea y una decoración que roza la orfebrería. Es una obra de arte comestible, fruto de horas de técnica, ingredientes de primera y una visión creativa. Ahora, imaginemos una pared blanca en una prestigiosa galería de arte. En el centro, un plátano maduro pegado con cinta adhesiva gris. Ambas creaciones se ofrecen a un público, ambas generan una reacción. La primera cuesta quizás cincuenta dólares; la segunda se vendió por 120.000. Bienvenidos al desconcertante, provocador y fascinante mundo donde la comida, la pastelería y el arte conceptual chocan de la manera más inesperada.

¿Cuál es el origen del bufón?
¿Cuál es el origen del bufón? Bufón es un término que tiene su origen en la lengua italiana. El concepto permite nombrar a un personaje similar a un payaso cuya finalidad es provocar risas y entretener al público. En la antigüedad, los bufones tenían la función de amenizar los días de los monarcas.

Esta no es una historia de ficción. Es la crónica de "Comedian", la célebre obra del artista italiano Maurizio Cattelan, presentado en la feria Art Basel de Miami en 2019. Un simple plátano que desató un debate global y nos obliga a preguntarnos: ¿Dónde termina la pastelería como arte y dónde empieza el arte como una burla? ¿Es Cattelan un genio o el más grande bufón del arte contemporáneo?

Índice de Contenido

El Artista como Bufón: Provocar en Lugar de Hornear

El término "bufón", de origen italiano, se refería a aquel personaje de las cortes cuya función era entretener y hacer reír al monarca. Pero el buen bufón hacía más que contar chistes; a través del humor y la sátira, era el único capaz de decir verdades incómodas al poder sin perder la cabeza. Era un provocador con licencia.

Maurizio Cattelan ha asumido este rol en el mundo del arte. No es un pastelero que busca el equilibrio perfecto de sabores, ni un escultor que talla el mármol. Es un artista conceptual cuyo principal material es la idea, la sorpresa y, a menudo, el escándalo. Su obra "Comedian" no trataba sobre la fruta en sí. El valor no residía en ese plátano específico (que, de hecho, fue comido por otro artista en un acto de performance). El valor estaba en el certificado de autenticidad y en la audacia de la pregunta que planteaba: ¿Qué es el arte y quién decide su valor?

Este acto nos recuerda a la anécdota, aunque falsa, del "arte invisible" de Lana Newstrom, donde la imaginación del espectador era la obra. Cattelan, sin embargo, nos dio algo tangible, algo que podríamos encontrar en cualquier cocina, y lo elevó a un estatus millonario. Al hacerlo, se comportó como un bufón de la corte, señalando lo absurdo del mercado del arte y haciendo que todos, desde críticos hasta el público general, habláramos de ello.

El Valor en la Vitrina vs. El Valor en la Galería

En el mundo de la pastelería, el valor de una creación es relativamente fácil de desglosar. Se basa en la calidad de los ingredientes, la complejidad de la técnica, las horas de trabajo del chef y el prestigio de la marca. Un postre de Cédric Grolet o Dominique Ansel es caro porque detrás hay una maestría palpable, una experiencia sensorial garantizada y una innovación que se puede saborear.

El arte conceptual, por otro lado, juega con reglas completamente distintas. El objeto físico es a menudo secundario; lo primordial es el concepto. Aquí es donde la comparación se vuelve fascinante. Analicemos ambos mundos con una tabla comparativa:

CaracterísticaTorta de Alta Pastelería"Comedian" de Cattelan
MaterialidadEsencial. La calidad del chocolate, la frescura de la fruta y la textura de la crema lo son todo.Irrelevante. El plátano se pudre y debe ser reemplazado. Lo que se compra es la idea.
TécnicaFundamental. Años de práctica para dominar el templado, el glaseado, el ensamblaje.Mínima. Cualquiera puede pegar un plátano a una pared.
Experiencia del UsuarioSensorial y multisensorial: sabor, aroma, textura, vista. Produce placer.Intelectual y reflexiva. Produce preguntas, debate, confusión o risa.
DurabilidadEfímera. Debe ser consumida en poco tiempo para su disfrute.La idea es permanente, pero el objeto es perecedero y reemplazable.
Propósito PrincipalDeleitar, nutrir, celebrar. Ser disfrutado a través del gusto.Cuestionar, criticar, provocar. Ser disfrutado a través del pensamiento.

El "Vacío Estético" y el Plato Deconstruido

El texto de referencia habla del "vacío estético", de obras que son pedestales vacíos o lienzos en blanco que nos invitan a usar la imaginación. ¿Existe un equivalente en la pastelería? Sí, y se llama deconstrucción. Cuando un chef pastelero deconstruye una tarta Selva Negra, nos presenta sus componentes por separado en el plato: una espuma de chocolate, unas cerezas en almíbar, una tierra de bizcocho y una nube de nata. Nos está dando los significantes, pero nos obliga a reconstruir el significado (el sabor de la tarta original) en nuestra mente y paladar.

¿Cuál es el propósito de los dulces payasos?
Los Dulces Payasos regresan con el propósito de devolverle a la niñez el amor por la cultura puertorriqueña. Han transcurrido 35 años de su creación y otros 30 y tantos sin reunirse. Mas en busca de afianzar a la niñez a sus raíces puertorriqueñas, Los Dulces Payasos se reencuentran y vuelven a los escenarios con sus éxitos y música contemporánea.

Sin embargo, la diferencia crucial es que incluso en la deconstrucción más radical, sigue habiendo algo delicioso que comer. El "vacío" nunca es total. El arte conceptual puede permitirse el lujo de presentar una escultura invisible o una película sin película, porque su medio es la mente. La pastelería, en su esencia, es un arte del cuerpo, de los sentidos. Un "pastel invisible" sería simplemente un plato vacío, y ningún cliente pagaría por él, por mucha imaginación que se le pidiera.

Cuando el Postre se Viste de Vanguardia

No debemos caer en la trampa de pensar que toda la pastelería es tradicional y todo el arte conceptual es una broma. Los grandes maestros pasteleros también son vanguardistas. Piensan en la presentación, en la narrativa de sus platos y en cómo sorprender al comensal. Crean postres que parecen frutas reales, juegan con temperaturas y texturas inesperadas, e incorporan elementos que desafían nuestras expectativas. Son artistas en todo el sentido de la palabra, pero su lienzo es el plato y su objetivo final es el deleite.

El plátano de Cattelan nos sirve como un espejo. Nos hace valorar aún más la honestidad y la habilidad del artesano pastelero. Nos recuerda que mientras el mundo del arte puede a veces perderse en debates sobre lo que es o no es arte, en el mundo de la pastelería la respuesta es mucho más simple y satisfactoria: si está delicioso, es un éxito. La obra de un chef puede ser conceptual, bella y provocadora, pero nunca olvida su propósito fundamental: ser comida.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

1. ¿Alguien realmente compró el plátano por 120.000 dólares?
Sí, se vendieron tres ediciones. Lo que el comprador adquiere no es el plátano en sí, que es perecedero, sino un Certificado de Autenticidad y un manual de 14 páginas sobre cómo debe ser instalado (el ángulo de la cinta, la altura en la pared, etc.). El propietario puede reemplazar el plátano cuando se pudra.

2. ¿Podemos considerar a un chef pastelero un artista?
Absolutamente. La alta pastelería requiere creatividad, dominio técnico, sentido de la estética, originalidad y la capacidad de evocar emociones, todas cualidades de un artista. La diferencia es que su medio es comestible.

3. ¿Qué es exactamente el arte conceptual?
Es un movimiento artístico en el que la idea o el concepto detrás de la obra es más importante que el objeto físico. El propósito es estimular la reflexión intelectual por encima de la apreciación puramente visual o estética.

4. Entonces, ¿el plátano de Cattelan es una estafa?
No necesariamente. Es una obra de arte conceptual que funciona como una crítica al propio mercado del arte. Su valor no está en el objeto, sino en el debate que genera y en su comentario sobre cómo asignamos valor a las cosas de manera arbitraria. Es, en esencia, una broma muy cara y muy seria al mismo tiempo.

En conclusión, el bufón del arte y su plátano millonario nos han hecho un favor a los amantes de la pastelería. Nos han recordado que el valor de una creación no siempre es visible o lógico. Pero también nos ha permitido reafirmar la belleza de nuestro propio arte: un arte que se puede ver, oler, tocar y, lo más importante, saborear. Quizás la próxima vez que admiremos una torta exquisita, no solo pensemos en su dulzura, sino en la compleja mezcla de arte, ciencia y pasión que contiene. Y la próxima vez que veamos un plátano, sonriamos y pensemos en lo extrañamente maravilloso que es el mundo. Luego, probablemente, nos lo comeremos. Y eso, sin duda, es una satisfacción que ningún certificado de autenticidad puede igualar.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Bufón del Arte y su Plátano Millonario puedes visitar la categoría Pastelería.

Subir