¿Cómo hacer una tarta con chocolate blanco?

Tarta Charlota: Receta de un Clásico Histórico

14/11/2017

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La tarta Charlota no es un postre cualquiera; es una pieza de historia culinaria servida en un plato. Su elegancia y delicioso sabor han conquistado paladares durante siglos, evolucionando desde las cocinas reales europeas hasta convertirse en un emblema de la repostería en ciudades como Gijón. Este postre, que combina la suavidad de una crema bávara con la textura de bizcochos y la intensidad del chocolate, es mucho más que una simple tarta. Es el resultado del ingenio de uno de los más grandes cocineros de la historia y una tradición que ha perdurado en el tiempo. A continuación, te invitamos a un viaje por su historia y, por supuesto, te guiaremos paso a paso para que puedas recrear esta obra de arte en tu propia cocina, con un toque especial de turrón y una decoración de chocolate blanco que la hace inolvidable.

¿Cómo hacer crema de chocolate blanco?
Colocar el chocolate blanco en un tazón metálico mediano y dejar de lado. En una cacerola pequeña, calentar la crema hasta que llegue a un muy ligero hervor (en cuanto aparezcan pequeñas burbujas en la superficie, esta lista). Verter la crema caliente sobre el chocolate, y dejar reposar por 5 minutos.
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Un Postre con Sangre Azul: La Historia de la Tarta Charlota

Para entender la grandeza de esta tarta, debemos viajar al siglo XIX. La primera versión fue creada en honor a la reina Charlotte, esposa del rey Jorge III de Inglaterra. Consistía en un tipo de brioche cocido en un molde alto, relleno de compota de frutas. Sin embargo, la receta que conocemos y amamos hoy en día es una reinvención magistral del célebre cocinero francés, Antoine Marie Carême.

Alrededor del año 1800, Carême adaptó la receta original, cubriendo un molde con bizcochos de soletilla (o lenguas de gato) y rellenándolo con una delicada crema bávara. Bautizó su creación como "Charlota Parisina". Años más tarde, mientras trabajaba para el Zar Alejandro I de Rusia, la rebautizó como "Charlota Rusa", nombre con el que ha pasado a la posteridad. Esta versión, más refinada y servida fría, sentó las bases del postre actual.

La tradición llegó a España, y concretamente a Gijón, de la mano del repostero austríaco Friedrich Wazinger (conocido como Federico) alrededor de 1935. En su confitería "La Vienesa", popularizó una versión de la Charlota que caló hondo en el gusto local, convirtiéndose con el tiempo en una seña de identidad gastronómica de la ciudad, adoptada y adaptada por muchas otras pastelerías.

El Arquitecto del Sabor: ¿Quién fue Marie-Antoine Carême?

Hablar de la Charlota es hablar de Marie-Antoine Carême (1783-1833), conocido como "el cocinero de los reyes y el rey de los cocineros". Su vida es una historia de superación y genialidad. Abandonado por su padre a los 10 años en un París revolucionario, Carême encontró su vocación en la cocina. Comenzó como marmitón y a los 16 años ya trabajaba en la pastelería más importante de París, "Chez Bailly".

Carême no solo era un cocinero, era un artista. Fascinado por la arquitectura, estudiaba grabados en la Biblioteca Nacional y luego replicaba edificaciones famosas en azúcar, creando espectaculares montajes que le dieron una fama inmensa. Su filosofía se resume en sus propias palabras:

"Cuando cocino, yo principalmente invento. No sigo recetas, rara vez hago algo igual la segunda vez. Para mí, cocinar es crear, es como jugar, algo fascinante y místico. Me gusta saborear y disfrutar el resultado; soy un desafiador del diablo."

Fue un innovador que sentó las bases de la alta cocina francesa moderna. Clasificó las salsas madre, perfeccionó fondos, combatió el uso excesivo de especias y abogó por menús más equilibrados y saludables. Incluso se le atribuye el diseño del uniforme de cocinero blanco y el icónico gorro alto. Su legado no está solo en sus recetas, sino en haber elevado la cocina a la categoría de arte.

Manos a la Masa: Ingredientes para la Tarta Charlota Perfecta

Esta receta está pensada para un molde desmontable de 24 a 26 cm de diámetro. La clave es la calidad de los ingredientes y la paciencia en la elaboración. Puedes usar bases de bizcocho compradas para ahorrar tiempo o preparar tu propia plancha de bizcocho genovés.

¿Cómo preparar el pastel de coco y frutos rojos?
En el capítulo 11 del programa de televisión Dime lo que comes, Silvia Riolobos prepara la receta de Pastel de coco y frutos rojos. Batimos los huevos con el azúcar. Incorporamos el yogur, la ralladura de mandarina, el aceite de coco derretido, las harinas, el bicarbonato y la leche de almendras. Mezclamos bien.

Para las Bases y el Relleno:

  • 2 bases de bizcocho redondas
  • 350 ml de nata líquida para montar (35% materia grasa, muy fría)
  • 4 hojas de gelatina neutra
  • 1 sobre de azúcar avainillado (8 gr)
  • Azúcar glas al gusto
  • 1/2 tableta de turrón blando (tipo Jijona) desmenuzado
  • Un poco de leche para pincelar el bizcocho

Para la Cobertura de Chocolate Negro:

  • 125 gr de chocolate negro fondant (mínimo 50% cacao)
  • 100 ml de nata líquida
  • 1 cucharada de mantequilla sin sal
  • 1 hoja de gelatina neutra
  • 1 cucharada de agua

Para la Decoración Final:

  • 50 gr de chocolate blanco
  • 300 ml de nata líquida para montar (35% materia grasa, muy fría)
  • 3 hojas de gelatina neutra
  • Azúcar glas al gusto
  • 1 sobre de azúcar avainillado (8 gr)
  • Guindas confitadas para decorar

Elaboración Paso a Paso: El Montaje de un Clásico

El proceso se divide en tres partes principales: el relleno, la cobertura y la decoración. Sigue los pasos con calma para un resultado espectacular.

1. Preparación del Relleno y Montaje Inicial

  1. Hidratar la gelatina: Pon las 4 hojas de gelatina del relleno en un bol con agua muy fría durante 5-10 minutos.
  2. Calentar la nata: De los 350 ml de nata del relleno, aparta 50 ml y caliéntalos en un cazo a fuego bajo sin que llegue a hervir.
  3. Disolver la gelatina: Retira la nata del fuego. Escurre bien las hojas de gelatina hidratadas y añádelas a la nata tibia. Remueve enérgicamente hasta que se disuelvan por completo. Deja que esta mezcla enfríe a temperatura ambiente.
  4. Montar la nata: En un bol grande y frío, monta los 300 ml de nata restantes con unas varillas eléctricas. Cuando empiece a tomar cuerpo, añade el azúcar avainillado y azúcar glas al gusto, poco a poco, sin dejar de batir. Debe quedar firme pero cremosa.
  5. Integrar la mezcla: Vierte la mezcla de nata y gelatina (ya fría) sobre la nata montada. Intégrala con movimientos suaves y envolventes para que no pierda volumen.
  6. Montar la tarta: Forra la base de tu molde desmontable con papel de horno. Coloca la primera plancha de bizcocho. Cúbrela con la crema de nata y reparte por encima los trocitos de turrón.
  7. Cerrar y reposar: Coloca la segunda capa de bizcocho encima. Pincélala ligeramente con un poco de leche para que quede más jugosa. Tapa el molde con film transparente y llévalo a la nevera un mínimo de 4 horas, aunque lo ideal es que repose toda la noche.

2. Creación de la Cobertura y Decoración con Chocolate Blanco

  1. Hidratar la gelatina: Pon la hoja de gelatina de la cobertura en agua fría.
  2. Preparar la ganache: Derrite al baño María el chocolate negro troceado junto con los 100 ml de nata y la cucharada de mantequilla. Remueve hasta obtener una crema lisa y brillante. Aparta del fuego.
  3. Añadir la gelatina: Calienta la cucharada de agua, retírala del fuego, escurre la gelatina y disuélvela en el agua tibia. Añade esta mezcla a la ganache de chocolate y remueve bien para integrarla. Deja que la cobertura temple unos minutos.
  4. Cubrir la tarta: Saca la tarta de la nevera y vierte la cobertura de chocolate sobre la superficie, extendiéndola con una espátula para que quede lisa y uniforme.
  5. Dibujar con chocolate blanco: Inmediatamente, derrite el chocolate blanco al baño María o en el microondas en intervalos cortos. Ponlo en una manga pastelera con boquilla fina (o en un cono de papel de horno) y dibuja círculos concéntricos sobre la cobertura de chocolate negro, desde el centro hacia el exterior.
  6. Crear el efecto telaraña: Con la punta de un palillo, traza líneas rectas desde el centro de la tarta hacia el borde exterior. Luego, traza otras líneas desde el borde hacia el centro, intercalándolas. Esto creará el clásico y elegante dibujo de telaraña.
  7. Enfriar de nuevo: Lleva la tarta al congelador durante 1 hora y media o a la nevera hasta que la cobertura esté completamente firme.

3. Nata Montada para la Decoración Final

  1. Sigue el mismo proceso que con la nata del relleno: hidrata las 3 hojas de gelatina, calienta 75 ml de los 300 ml de nata, disuelve la gelatina escurrida, deja enfriar y mézclalo con el resto de la nata (225 ml) mientras la montas con azúcar glas y vainilla.
  2. Introduce la nata montada estabilizada en una manga pastelera con tu boquilla rizada favorita.
  3. Saca la tarta de la nevera, desmóldala con cuidado pasando un cuchillo fino por los bordes.
  4. Decora los bordes de la tarta con rosetones de nata y corona cada uno con una guinda confitada.

Tabla de Consejos para un Resultado Profesional

Consejo ClaveExplicación
Nata Siempre FríaPara que la nata monte correctamente, tanto la nata como el bol y las varillas deben estar muy fríos. Puedes meterlos en el congelador 15 minutos antes de empezar.
El Temple de la GelatinaNunca añadas la mezcla de gelatina caliente a la nata montada, ya que la cortará. Asegúrate de que esté a temperatura ambiente antes de integrarla con movimientos envolventes.
Un Baño María SuaveAl derretir el chocolate, el agua del cazo inferior no debe tocar la base del bol superior y no debe hervir a borbotones. Un calor suave evitará que el chocolate se queme.
Paciencia con el FríoLos tiempos de refrigeración son fundamentales. No te apresures. Un buen enfriamiento asegura que las capas se asienten y la tarta tenga la consistencia perfecta para cortar.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo hacer esta tarta sin turrón?

¡Por supuesto! El turrón le da un toque muy especial y una textura crujiente, pero puedes omitirlo o sustituirlo por otros ingredientes como trocitos de chocolate, almendras caramelizadas o incluso trozos de galleta.

¿Es necesario usar gelatina?

Sí, la gelatina es el agente estabilizador que da cuerpo a la crema de nata y a la cobertura, permitiendo que la tarta mantenga su forma al cortarla. Sin ella, el relleno sería una simple nata montada que se desmoronaría.

¿Cuánto tiempo se conserva la tarta en la nevera?

Bien cubierta con film transparente o en un recipiente hermético, la tarta se conserva en perfectas condiciones en la nevera durante 3-4 días.

¿Se puede congelar?

Sí. De hecho, la receta sugiere que se puede servir como tarta helada. Puedes guardarla en el congelador y sacarla unos 45-60 minutos antes de consumirla para que se atempere ligeramente y sea más fácil de cortar, pero sin perder el punto helado.

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