03/10/2020
En el corazón de la Ciudad de México, entre el bullicio y los aromas de un mercado popular, se escribe un capítulo inesperado en la historia de una de las figuras más emblemáticas de la música mexicana. La partida de Paquita la del Barrio dejó un silencio en los escenarios, pero para Francisco “Paco” Torres, su mánager y amigo durante más de dos décadas, su legado se transformó en una misión de sabor y recuerdo. Lejos de las giras y los reflectores, Paco ha encontrado en la pastelería una forma de mantener viva la esencia de la artista, creando un rincón donde cada gelatina y cada pastel cuentan una historia de lealtad, música y amistad.

Un Vínculo Más Allá de los Escenarios
Durante 25 años, la vida de Paco Torres giró en torno a Francisca Viveros Barradas, mundialmente conocida como Paquita la del Barrio. No era solo su representante; era su sombra, su confidente, el hombre que se aseguraba de que cada presentación fuera perfecta y que la voz de la “Guerrillera del Bolero” llegara con toda su fuerza al público. Juntos recorrieron innumerables países, compartieron camerinos, entrevistas y momentos de triunfo. Esta cercanía forjó un lazo que trascendía lo profesional, convirtiéndose en una amistad profunda y sincera. Paco no solo gestionaba una carrera, sino que cuidaba de un ícono, entendiendo el peso y la responsabilidad que ello conllevaba.
El Fin de una Era y el Comienzo de un Dulce Capítulo
El 17 de febrero, el fallecimiento de Paquita a causa de un paro cardíaco marcó el fin de una era, no solo para la música ranchera, sino para Paco personalmente. La conmoción inicial dio paso a una necesaria reflexión sobre su futuro. Los hijos de la cantante, en un gesto de gratitud, le ofrecieron continuar ligado al patrimonio familiar a través de un restaurante, pero Paco sintió que ese ciclo había llegado a su fin. “Ese capítulo está cerrado, fueron 25 años y ahora quiero disfrutar de mi vida”, declaró con una mezcla de nostalgia y firmeza. Decidió dar un paso al costado del mundo del espectáculo para abrazar una pasión que había cultivado desde niño: la repostería.
“El Rincón del Inútil”: Un Santuario de Sabor y Recuerdo
En el vibrante Mercado Martínez de la Torre, en la colonia Guerrero, se encuentra un pequeño local que se ha convertido en un punto de peregrinaje para vecinos y admiradores: “El Rincón del Inútil”. El nombre, un guiño directo y cariñoso a la frase más célebre de Paquita —“¿Me estás oyendo, inútil?”—, es la primera señal de que este no es un puesto de postres cualquiera. Es un homenaje en cada detalle.
Las paredes del local son un museo improvisado. Fotografías de Paco junto a Paquita en diferentes momentos de su carrera se mezclan con imágenes al lado de otros grandes como Juan Gabriel, Marco Antonio Solís e incluso la estrella internacional Karol G. Frases icónicas de la cantante decoran el espacio, transformando el puesto en una especie de altar popular donde la música y el dulce se funden en una experiencia única. Los clientes no solo vienen por una gelatina; vienen a recordar, a sonreír y a sentir cerca la presencia de la artista.
La oferta gastronómica de “El Rincón del Inútil” es tan auténtica como su concepto. Cada postre tiene un porqué, y muchos están directamente ligados a los gustos de la propia Paquita. La estrella indiscutible es la gelatina de rompope, la favorita de la cantante, un postre cremoso y tradicional que evoca calidez y hogar. Pero la creatividad de Paco no se detiene ahí. Ha desarrollado combinaciones audaces y deliciosas que sorprenden al paladar, como la gelatina de tequila con higo o la de fresa con chocolate.
La vitrina se completa con flanes napolitanos de textura perfecta, aguas frescas para combatir el calor y, por supuesto, una variedad de tortas y pasteles que son el orgullo de la casa. A continuación, se detalla la oferta y sus precios accesibles:
| Producto | Precio (Pesos Mexicanos) |
|---|---|
| Gelatinas (individuales) | $12 - $14 |
| Flan Napolitano (porción) | $25 |
| Porción de Torta | $40 |
| Aguas Frescas | $10 - $30 (según tamaño) |
| Tortas Completas | $190 - $440 (según sabor y peso) |
Entre las tortas, destacan sabores que se han vuelto clásicos del mercado, como la de piñón, rompope con durazno o la irresistible combinación de cajeta con nuez. Cada creación es un testimonio de la dedicación de Paco a la tradición y la calidad.
De los Mercados a los Escenarios, y de Regreso
Lo que muchos no saben es que la historia de Paco con la repostería comenzó mucho antes que su carrera en la industria musical. Con tan solo 12 años, empezó a trabajar en un puesto de postres en ese mismo mercado. La vida de barrio, el contacto diario con la gente y el arte de crear dulces fueron su primera escuela. Aunque el destino lo llevó a recorrer el mundo junto a una estrella, nunca abandonó por completo esa faceta. Alternaba las giras internacionales con su negocio local, manteniendo siempre un pie en los dos mundos.

Hoy, con más de 30 años de experiencia en el mercado, Paco afirma sentirse “en paz y más feliz que nunca”. La repostería no es un simple negocio; es su vocación. “Un día soñaba con hacer gelatina de tequila con higo y la hacía. Si pegaba, se quedaba”, comentó en una entrevista, revelando el espíritu creativo e intuitivo que impulsa su menú.
Preguntas Frecuentes
- ¿Dónde se encuentra exactamente “El Rincón del Inútil”?
El puesto está ubicado dentro del Mercado Martínez de la Torre, en la colonia Guerrero de la Ciudad de México.
- ¿Cuál era el postre favorito de Paquita la del Barrio que se vende en el local?
La gelatina de rompope era la preferida de la cantante y es uno de los productos más solicitados del puesto.
- ¿Por qué el puesto tiene ese nombre tan peculiar?
El nombre es un homenaje directo a la famosa frase de Paquita la del Barrio, “¿Me estás oyendo, inútil?”, que se convirtió en su sello personal.
- ¿Paco Torres sigue trabajando en la industria musical?
No. Tras el fallecimiento de Paquita, decidió cerrar ese capítulo de su vida para dedicarse por completo a su negocio de repostería.
- ¿Los postres son caros?
No, el puesto se caracteriza por ofrecer precios muy accesibles, con productos que van desde los 12 pesos por una gelatina hasta tortas completas a precios competitivos.
La historia de Paco Torres y “El Rincón del Inútil” es una conmovedora lección sobre cómo reinventarse y honrar la memoria de los seres queridos. Es la prueba de que un legado no solo reside en canciones o fotografías, sino que también puede saborearse en un postre hecho con amor, dedicación y una profunda nostalgia. En un pequeño rincón de un mercado mexicano, la esencia de Paquita la del Barrio sigue viva, endulzando la vida de quienes la recuerdan.
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