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Tarta de Ricota y Dulce de Leche: Receta Fácil

26/08/2018

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Hay postres que son un abrazo al alma, y la tarta de ricota es, sin duda, uno de ellos. Suave, cremosa y con un equilibrio perfecto de dulzura, es un clásico de la pastelería que ha conquistado paladares en todo el mundo. Pero, ¿qué sucede cuando tomamos esa receta tradicional y le añadimos dos ingredientes que son pura tentación? El resultado es una obra maestra: la tarta de ricota con un corazón de dulce de leche y el toque crujiente de las nueces. Es una receta sorprendentemente sencilla que te garantiza un aplauso en cualquier mesa. Prepárate para descubrir todos los secretos para hornear una tarta que no dejará ni una sola miga en el plato.

¿Cómo hacer una tartera de Ricota?
Estirar en 2 discos de 3 mm y fonzar una tartera de 24 cm de 5 cm de altura. Reservar un disco para la tapa. Mezclar en un bol ricota, dulce de leche, huevo, ron y reservar. Colocar en la base de la tarta una capa de dulce de leche, las ciruelas remojadas por encima y por último completar con el relleno de ricota.
Índice de Contenido

Un Clásico Reinventado: La Magia de la Ricota en la Pastelería

La ricota, ese queso fresco de origen italiano, es un ingrediente versátil que brilla con luz propia en el mundo dulce. Su textura ligeramente granulada y su sabor suave la convierten en la base ideal para rellenos cremosos y ligeros. A diferencia de otros quesos, no es abrumadora, sino que actúa como un lienzo perfecto para absorber y realzar otros sabores, como la vainilla, la ralladura de limón y, en este caso, la intensidad acaramelada del dulce de leche. Esta receta combina la tradición de la pastafrola italiana con la pasión latinoamericana por el dulce de leche, creando un postre mestizo y absolutamente irresistible.

Ingredientes: La Combinación Perfecta para el Éxito

Para lograr una tarta excepcional, la calidad de los ingredientes es fundamental. Aquí te detallamos todo lo que necesitarás, dividido en dos partes clave: una masa quebrada que se deshace en la boca y un relleno que es pura cremosidad.

Para la Masa Quebrada Perfecta:

  • 300g de harina de trigo 0000 (harina de repostería)
  • 150g de azúcar blanco común
  • 200g de mantequilla sin sal, bien fría y cortada en cubos
  • 100g de fécula de maíz (maicena)
  • 10g de polvo para hornear (levadura química)
  • 2 huevos medianos
  • 1 pizca de sal fina
  • 1 cucharada de extracto de vainilla de buena calidad

Para el Relleno Cremoso e Irresistible:

  • 500g de ricota fresca y escurrida (o requesón)
  • 150g de azúcar blanco común
  • 200 ml de nata líquida para montar o crema de leche (con al menos 35% de materia grasa)
  • 3 huevos medianos
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • La ralladura fina de 1 limón
  • 2 cucharadas de fécula de maíz (maicena)
  • 500g de dulce de leche repostero (es más denso y firme)

Extras para el Toque Final:

  • Nueces picadas al gusto (aproximadamente 100g)
  • Azúcar glas (impalpable) para decorar

El Secreto está en la Masa: Paso a Paso para una Base Perfecta

Una buena tarta comienza con una buena base. La masa quebrada debe ser mantecosa, firme y delicada a la vez. El truco principal es trabajarla poco y mantenerla fría.

  1. El Primer Paso: El Arenado. En un procesador de alimentos, coloca la mantequilla fría en cubos, el azúcar, la fécula de maíz, el polvo para hornear y la pizca de sal. Procesa con toques cortos y rápidos hasta obtener una textura similar a la arena mojada. Este método asegura que la mantequilla no se derrita, lo que resultará en una masa más hojaldrada. Si no tienes procesador, puedes hacerlo a mano, frotando los ingredientes con la yema de los dedos.
  2. Unión de Ingredientes Húmedos. Añade los dos huevos y el extracto de vainilla al arenado. Vuelve a procesar solo hasta que los ingredientes comiencen a unirse y formen una bola de masa. Es crucial no sobre-procesar en este punto.
  3. Amasado y Reposo. Vuelca la masa sobre una superficie ligeramente enharinada. Amasa suavemente con las manos solo por un par de minutos, lo justo para que quede lisa y homogénea. Dale forma de disco plano, envuélvela en film transparente y déjala reposar en la nevera por un mínimo de 30 minutos. Este reposo en frío es esencial para que el gluten se relaje y la mantequilla se solidifique, facilitando el estirado y evitando que la masa se encoja en el horno.

El Corazón de la Tarta: Creando un Relleno Inolvidable

Mientras la masa reposa, es el momento de preparar el alma de nuestra tarta: el relleno. El objetivo es lograr una mezcla suave, aireada y sin grumos.

  1. Preparar la Ricota. El paso más importante para un relleno cremoso es quitar el exceso de suero de la ricota. Para ello, pásala por un tamiz o colador de malla fina, presionando suavemente con una espátula. Este proceso la dejará mucho más sedosa y evitará que el relleno quede aguado.
  2. Mezclar los Ingredientes. En un bol grande, coloca la ricota ya tamizada. Añade el azúcar, la nata líquida (crema de leche), los tres huevos ligeramente batidos, el extracto de vainilla y la ralladura de limón. Integra todo con unas varillas manuales.
  3. El Toque Final. Por último, incorpora las dos cucharadas de fécula de maíz, previamente tamizadas para evitar grumos. Mezcla bien hasta que no queden rastros de polvo. La fécula ayudará a que el relleno cuaje y tenga una consistencia firme pero tierna tras el horneado. Reserva esta mezcla.

El Montaje Final: Uniendo Capas de Sabor

Con la masa fría y el relleno listo, llega el momento más gratificante: armar la tarta.

  1. Estirar la Masa. Saca la masa de la nevera y divídela en dos porciones: una un poco más grande (aproximadamente 2/3) para la base y los bordes, y la otra (1/3) para la tapa. Sobre una superficie enharinada, estira la porción más grande con un rodillo hasta obtener un círculo de unos 5 mm de espesor.
  2. Forrar el Molde. Con cuidado, forra un molde para tarta desmontable de unos 24-26 cm de diámetro. Asegúrate de que la masa cubra bien la base y suba por los bordes. Recorta el exceso de masa del borde con un cuchillo.
  3. La Capa de Dulce de Leche. Extiende el dulce de leche repostero sobre la base de la masa de manera uniforme. Su densidad evitará que se mezcle con el relleno de ricota.
  4. El Toque Crujiente. Espolvorea generosamente las nueces picadas sobre la capa de dulce de leche.
  5. Verter el Relleno. Con suavidad, vierte la mezcla de ricota sobre las nueces, llenando el molde.
  6. Sellar la Tarta. Estira la porción de masa restante para formar la tapa. Colócala sobre el relleno y presiona los bordes con los dedos o con un tenedor para sellarla bien con la base. Esto es importante para que el vapor se mantenga dentro y el relleno se cocine perfectamente. Si lo deseas, puedes pinchar la superficie con un tenedor para permitir que escape el vapor.

Horneado y Toque Final: La Magia del Calor

Precalienta el horno a 170°C (340°F) con calor arriba y abajo. Coloca la tarta en la rejilla central y hornea durante 40-45 minutos. Sabrás que está lista cuando la superficie esté dorada y firme al tacto, aunque el centro puede tener un ligero temblor, que terminará de cuajar con el calor residual. Una vez horneada, retírala y déjala enfriar completamente sobre una rejilla antes de desmoldarla. Este paso es crucial, ya que si intentas cortarla en caliente, el relleno estará demasiado blando. Una vez fría, espolvorea con abundante azúcar glas justo antes de servir.

Variaciones y Consejos de un Maestro Pastelero

Esta receta es fantástica tal cual, pero también es una base excelente para experimentar.

Tabla Comparativa: Alternativas a las Nueces

Ingrediente AlternativoPerfil de SaborConsejo de Combinación
Chips de Chocolate SemiamargoIntenso y ligeramente amargoContrasta a la perfección con el dulzor del relleno y el dulce de leche.
Almendras FileteadasSuave y delicadoTuesta ligeramente las almendras antes de añadirlas para potenciar su sabor.
Pasas de uvaDulce y frutalHidrátalas en un poco de ron o coñac durante 15 minutos para un toque extra.
Pistachos picadosÚnico y ligeramente saladoAportan un color vibrante y un sabor sofisticado que combina muy bien con el limón.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo usar requesón en lugar de ricota?

Sí, puedes usarlo. El requesón suele tener una textura más granulada y un sabor ligeramente más ácido que la ricota. El resultado será delicioso igualmente, pero asegúrate de escurrirlo muy bien, ya que tiende a contener más suero.

Mi relleno de ricota quedó líquido, ¿qué hice mal?

La causa más común es no haber escurrido bien la ricota. El exceso de suero puede arruinar la textura del relleno. También es importante no omitir la fécula de maíz, ya que actúa como espesante y estabilizador durante la cocción.

¿Es obligatorio usar dulce de leche repostero?

Es altamente recomendable. El dulce de leche común es más líquido y puede humedecer demasiado la masa base o mezclarse con el relleno de ricota. El repostero, al ser más denso y firme, mantiene su capa definida y aporta una mejor textura al corte.

¿Con cuánta antelación puedo preparar esta tarta?

Esta tarta está incluso más rica al día siguiente, cuando los sabores se han asentado. Puedes prepararla perfectamente con un día de antelación. Guárdala en la nevera, bien cubierta, y sácala unos 20 minutos antes de servir para que se atempere un poco.

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