18/04/2022
El universo de las tartas de queso es vasto y delicioso, con exponentes famosos como el denso y contundente New York Cheesecake o el aéreo y esponjoso cheesecake japonés. Sin embargo, existe una joya menos conocida pero igualmente espectacular que merece un lugar de honor en cualquier recetario: el cheesecake israelí. Este postre se distingue por su textura sedosa, su equilibrio perfecto entre dulzura y acidez, y una ligereza que invita a repetir. A diferencia de sus parientes más pesados, la versión israelí utiliza un tipo de queso particular que le confiere una cremosidad inigualable, convirtiéndolo en una experiencia culinaria memorable. Hoy nos sumergiremos en los secretos de esta delicia, desglosando no solo la receta para que puedas prepararla en casa, sino también explorando qué la hace tan especial y única.

¿Qué Hace Tan Especial al Cheesecake Israelí?
La magia de este postre reside fundamentalmente en su ingrediente estrella: el Gvina Levana. Este es un queso blanco israelí, fresco y suave, con un contenido graso que suele rondar entre el 5% y el 9%. Es menos denso y menos salado que el queso crema tipo Philadelphia que se usa habitualmente en las recetas americanas. Esta característica es la que le otorga al pastel esa textura casi etérea, más parecida a una mousse horneada que a una tarta densa. El resultado es un postre refrescante, ligero al paladar pero profundo en sabor.
Otro elemento distintivo es su estructura. Generalmente se compone de tres capas perfectamente diferenciadas pero armoniosas entre sí:
- La Base: A menudo, la base no es la típica de galletas trituradas. La receta que exploraremos hoy utiliza una masa quebrada casera, enriquecida con un toque sutil de café que añade una profundidad de sabor increíble y contrasta maravillosamente con el relleno lácteo.
- El Relleno: El corazón del pastel. Es una mezcla suave y homogénea de Gvina Levana, huevos, azúcar y un poco de harina para darle estructura. Su sabor es predominantemente lácteo, con la dulzura justa para no empalagar.
- La Cobertura: Una capa final de crema agria (sour cream) endulzada que se añade después de un primer horneado. Esta capa no solo aporta un toque ácido que equilibra el conjunto, sino que también le da un acabado profesional, liso y elegante.
Ingredientes: La Lista Completa para un Postre Perfecto
Para embarcarte en la preparación de este manjar, necesitarás organizar tus ingredientes en tres partes. La calidad de cada componente es clave para el resultado final, así que intenta usar los mejores productos a tu alcance.
Para la Base Crujiente:
- Mantequilla: 100 gramos, a temperatura ambiente para que sea fácil de integrar.
- Yemas de huevo: 2 unidades, que aportarán riqueza y cohesión.
- Café instantáneo: 1 cucharada. Puedes usar descafeinado si lo prefieres; su función es dar sabor, no cafeína.
- Azúcar: 1/2 taza.
- Harina de trigo: 1 1/2 tazas, de uso común.
Para el Relleno Cremoso:
- Huevos: 3 unidades, a temperatura ambiente.
- Queso blanco israelí (Gvina Levana): 750 gramos. Si no lo encuentras, puedes usar un queso crema de buena calidad, o incluso una mezcla de queso quark y mascarpone para emular la textura. Otra opción es preparar tu propio queso labneh casero.
- Azúcar: 1 taza.
- Azúcar vainillada: 1 paquete (o una cucharadita de extracto de vainilla de buena calidad).
- Harina de trigo: 2 cucharadas, para dar estabilidad al relleno.
Para la Cobertura Aterciopelada:
- Crema agria (Sour Cream): 225 gramos.
- Azúcar vainillada: 1 paquete.
- Azúcar: 2 cucharadas.
Guía Paso a Paso para un Cheesecake Israelí Exitoso
Sigue estas instrucciones con atención y paciencia. La pastelería es una ciencia exacta, y el respeto por los tiempos y las temperaturas es fundamental.

Paso 1: Preparación de la Base
Comienza precalentando tu horno a 190°C (375°F). Engrasa ligeramente un molde rectangular de aproximadamente 22x34 cm. En un bol grande, combina la mantequilla a temperatura ambiente, las dos yemas de huevo, el café instantáneo, el azúcar y la harina. Usando las yemas de tus dedos, mezcla los ingredientes hasta obtener una textura arenosa, como migas húmedas. No amases en exceso. Vierte esta mezcla en el fondo del molde y, con la ayuda de tus manos o el dorso de una cuchara, presiona firmemente para crear una capa uniforme y compacta. Esta será la base sólida de tu pastel.
Paso 2: El Secreto del Relleno
En otro recipiente, preferiblemente grande para trabajar con comodidad, bate los tres huevos enteros. Añade el queso blanco, el azúcar, el azúcar de vainilla y las dos cucharadas de harina. Mezcla todo suavemente, solo hasta que los ingredientes estén completamente integrados y no queden grumos. Es crucial no sobrebatir la mezcla, ya que incorporar demasiado aire puede provocar que el pastel se agriete durante el horneado. Vierte con cuidado esta mezcla de queso sobre la base que preparaste en el molde.
Paso 3: El Horneado en Dos Fases
Introduce el molde en el horno precalentado y hornea durante 30 minutos. El punto exacto es cuando los bordes estén firmes pero el centro todavía tiemble ligeramente, como un flan. Pasado este tiempo, saca el pastel del horno y déjalo enfriar sobre una rejilla durante 30 minutos. Mientras tanto, baja la temperatura del horno a 100°C (212°F). Este cambio de temperatura es un paso clave para la cobertura.

Paso 4: La Cobertura Final
En un cuenco pequeño, mezcla la crema agria con el azúcar y el azúcar de vainilla hasta que esté suave. Una vez que el pastel haya reposado sus 30 minutos, extiende esta mezcla de crema agria de manera uniforme sobre su superficie, creando una capa fina y lisa. Vuelve a introducir el pastel en el horno, ahora a 100°C, y hornea durante 20 minutos más. Este segundo horneado a baja temperatura cocinará suavemente la cobertura sin dorarla, dejándola perfectamente blanca y aterciopelada.
Paso 5: El Enfriado, la Clave del Éxito
Una vez finalizado el segundo horneado, apaga el horno y deja el pastel dentro con la puerta entreabierta durante al menos una hora. Este enfriamiento gradual es el truco definitivo para prevenir las temidas grietas. Después, retíralo del horno y déjalo enfriar por completo a temperatura ambiente. Finalmente, llévalo al refrigerador por un mínimo de 6 horas, aunque lo ideal es dejarlo reposar toda la noche. Este tiempo de frío es indispensable para que el cheesecake asiente su textura y desarrolle todo su sabor.
Tabla Comparativa: Cheesecake Israelí vs. El Mundo
Para entender mejor sus diferencias, aquí tienes una tabla que lo compara con otros dos famosos tipos de tarta de queso.
| Característica | Cheesecake Israelí | New York Cheesecake | Cheesecake Japonés |
|---|---|---|---|
| Queso Principal | Gvina Levana (Queso blanco fresco) | Queso Crema (alto en grasa) | Queso Crema y claras a punto de nieve |
| Textura | Ligera, sedosa, similar a una mousse horneada | Densa, rica y muy cremosa | Extremadamente esponjosa, aireada y temblorosa |
| Base | Masa quebrada o de mantequilla | Galletas trituradas (tipo Graham) | A menudo sin base o una muy fina de bizcocho |
| Sabor | Lácteo, fresco, con un toque ácido | Intenso a queso, dulce y contundente | Muy ligero, sutilmente dulce y con notas de huevo |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Qué hago si no encuentro queso blanco israelí?
- No te preocupes. La mejor alternativa es usar queso Quark. También puedes mezclar queso crema bajo en grasa con un poco de yogur griego natural para aligerarlo. La clave es buscar un queso con menos grasa y una textura más suave que el queso crema tradicional.
- ¿Por qué mi cheesecake se agrietó en la superficie?
- Las grietas suelen aparecer por tres razones: sobrebatir el relleno (incorporando demasiado aire), cambios bruscos de temperatura al sacarlo del horno, o un horneado excesivo. Sigue el consejo de enfriamiento gradual dentro del horno para minimizar este riesgo.
- ¿Cómo puedo saber si el cheesecake está perfectamente cocido?
- El punto ideal tras los primeros 30 minutos de horneado es cuando los bordes (unos 5 cm hacia el centro) están firmes al tacto, pero el centro todavía se mueve ligeramente si agitas suavemente el molde. Recuerda que terminará de cuajar durante el enfriamiento.
- ¿Puedo congelar el cheesecake israelí?
- Sí, se congela muy bien. Envuélvelo bien en film transparente y luego en papel de aluminio una vez que esté completamente frío. Puede durar hasta un mes en el congelador. Para descongelarlo, pásalo al refrigerador un día antes de servirlo.
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