05/09/2022
A veces, una simple búsqueda nos lleva por caminos inesperados y deliciosos. Quizás llegaste aquí buscando el código de un color, el turquesa pastel, pero te invitamos a quedarte y descubrir un tesoro aún más dulce y vibrante: el universo de los pasteles turcos. Es un mundo donde cada bocado cuenta una historia, un legado de imperios, rutas comerciales y tradiciones familiares que se han perfeccionado a lo largo de los siglos. En el corazón de esta rica gastronomía se encuentra un postre fascinante, crujiente y jugoso: el tulumba.

¿Qué es Exactamente el Tulumba?
El tulumba es un postre tradicional que brilla con luz propia en la vasta constelación de dulces del antiguo Imperio Otomano. Consiste en pequeños bocados de masa, similar a la de los churros, que se fríen hasta alcanzar un dorado perfecto y una textura crujiente, para luego ser sumergidos en un almíbar frío que los empapa de dulzura. El resultado es una experiencia sensorial única: un exterior firme que da paso a un interior tierno y esponjoso, rebosante de jarabe dulce. Se come frío y es un postre popular no solo en Turquía, sino en toda la región de los Balcanes, Oriente Medio y más allá.
Este dulce viajero ha adoptado distintos nombres a lo largo de su expansión. En Egipto y otras cocinas árabes se le conoce como balah ash-sham, mientras que en Irak lo llaman datli. En Irán, su nombre es bamiyeh. Esta diversidad de nombres es un testimonio de su popularidad y de cómo cada cultura lo ha hecho suyo, adaptándolo ligeramente pero manteniendo siempre su esencia.
El Origen del Tulumba: Un Viaje Entre Churros y Pasta Choux
La historia del tulumba es tan rica y compleja como su sabor. Sus raíces parecen tener una doble vertiente que conecta la España medieval con la Francia renacentista, todo ello bajo el crisol cultural del Imperio Otomano.
La Conexión Española: El Ancestro del Churro
Una de las teorías más fascinantes sitúa su origen en los icónicos churros españoles. Se cree que los judíos sefardíes, expulsados de España durante la Inquisición en 1492, llevaron consigo sus costumbres culinarias a las tierras otomanas que los acogieron. Al establecerse en ciudades como Tesalónica, Izmir y en la región de los Balcanes, introdujeron la técnica de freír masa, que evolucionaría hasta convertirse en el tulumba. La similitud en la preparación básica es innegable: una masa que se extruye y se fríe. Sin embargo, el tulumba se distingue por su forma más corta y ovalada, y, sobre todo, por su baño final en almíbar.
La Influencia Francesa: El Alma de la Pasta Choux
La masa del tulumba no es una masa cualquiera; es, en esencia, una variación de la célebre pasta choux francesa. La historia de esta masa nos transporta al Renacimiento, a la corte de Florencia. Fue exportada a Francia a mediados del siglo XVI por los chefs de Catalina de Medici cuando se casó con el futuro rey Enrique II. La creación se atribuye a su pastelero, Penterelli, quien la llamó pâte à chaud (masa en caliente).
No fue hasta finales del siglo XVIII que esta preparación fue perfeccionada por genios de la pastelería como Jean Avice y, sobre todo, Antonin Carême, conocido como “el rey de los chefs y el chef de los reyes”. Ellos la rebautizaron como “pâte à choux” debido a la forma de pequeños coles (choux en francés) que adquirían los pastelillos al hornearse. La técnica fundamental de cocinar la harina con agua y mantequilla antes de añadir los huevos es la misma que se utiliza para el tulumba. La gran diferencia radica en el último paso: en lugar de hornearse, el tulumba se fríe.

Los Secretos para un Tulumba Perfecto
Preparar tulumba es un arte que requiere atención al detalle. No se trata solo de seguir una receta, sino de comprender la ciencia detrás de cada paso para lograr esa textura perfecta, crujiente por fuera y hueca por dentro, lista para absorber el almíbar.
- La Masa: La clave es secar bien la mezcla de agua, mantequilla y harina en el fuego. Esto permite que la masa absorba más huevo, lo que a su vez creará más vapor durante la cocción, haciendo que el tulumba se infle y quede esponjoso.
- Los Huevos: Deben incorporarse uno a uno, batiendo vigorosamente (idealmente con una batidora) hasta que cada uno esté completamente integrado. Este proceso es crucial para atrapar aire en la masa.
- La Fritura en Frío: Este es quizás el truco más importante. Los tulumbalar se sumergen en una gran cantidad de aceite a temperatura ambiente. Luego, se calienta el fuego a nivel medio. A medida que el aceite se calienta lentamente, la masa se cocina de manera uniforme desde adentro hacia afuera, permitiendo que se hinche correctamente antes de que se forme una costra exterior dura. Si el aceite estuviera caliente desde el principio, el exterior se cocinaría demasiado rápido, atrapando el interior crudo.
- El Choque de Temperaturas: La regla de oro para los postres en almíbar es inquebrantable: postre caliente en almíbar frío, o postre frío en almíbar caliente. Para el tulumba, los buñuelos recién fritos y escurridos se sumergen inmediatamente en el jarabe que ha sido preparado con antelación y está completamente frío. Este choque térmico ayuda a que el postre absorba el almíbar sin volverse blando.
Receta Detallada para Preparar Tulumba en Casa
Esta receta, validada por expertos en cocina turca, te guiará para crear aproximadamente 60 deliciosos tulumbalar.
Ingredientes
Para el Almíbar:
- 350 ml de agua
- 350 g de azúcar
- 1 cucharada de jugo de limón recién exprimido
Para la Masa:
- 400 ml de agua
- 75 g de mantequilla, cortada en trozos
- ½ cucharadita de sal
- 350 g de harina todo uso, tamizada
- 5 huevos grandes
- 3 cucharadas de sémola extra fina
- 1 cucharada de almidón de maíz (maicena)
- Abundante aceite para freír (de girasol o cacahuete)
Instrucciones
- Preparar el Almíbar: En una cacerola, combina el agua y el azúcar. Lleva a ebullición y luego agrega el jugo de limón. Reduce el fuego a bajo-medio y deja que hierva suavemente durante 10-15 minutos, hasta que espese ligeramente y adquiera una textura pegajosa. Retira del fuego y deja enfriar por completo.
- Comenzar la Masa: En otra cacerola antiadherente, vierte los 400 ml de agua, la mantequilla y la sal. Lleva la mezcla a ebullición.
- Incorporar la Harina: Una vez que hierva, retira la cacerola del fuego y añade toda la harina de golpe. Remueve enérgicamente con una cuchara de madera hasta que se forme una bola de masa suave y brillante que se despegue de las paredes.
- Secar la Masa: Vuelve a poner la cacerola a fuego muy bajo y sigue removiendo la masa con una espátula durante 4-5 minutos para secarla y eliminar el exceso de humedad.
- Enfriar y Añadir Huevos: Transfiere la masa al bol de una batidora de repostería y deja que se enfríe durante unos 10 minutos. Con la batidora en marcha a velocidad media y usando el accesorio de pala, añade la sémola y el almidón de maíz. Luego, incorpora los huevos uno por uno, esperando a que cada uno se integre completamente antes de añadir el siguiente.
- Formar los Tulumbalar: Coloca la masa en una manga pastelera con una boquilla de estrella ancha (de 1 cm aproximadamente). Vierte abundante aceite en una sartén grande y profunda, asegurándote de que esté frío. Forma churros cortos de unos 4 cm de largo directamente sobre el aceite, cortando la masa con unas tijeras. Deja espacio entre ellos, ya que se hincharán.
- Freír: Coloca la sartén a fuego medio. A medida que el aceite se calienta, los tulumbalar flotarán hacia la superficie. Gíralos ocasionalmente para que se doren de manera uniforme por todos lados.
- Bañar en Almíbar: Una vez que estén dorados y crujientes, retíralos con una espumadera y escúrrelos en un colador durante un minuto. Inmediatamente después, sumérgelos en el almíbar frío, asegurándote de que queden bien cubiertos. Déjalos en remojo por un par de minutos antes de retirarlos a una bandeja de servir.
Un Universo de Dulces Turcos
El tulumba es solo una estrella en la galaxia de la repostería turca. En Turquía, los dulces no son un mero capricho, sino una parte integral de la cultura, asociados a la celebración, la hospitalidad y el bienestar. En la época otomana, postres como el baklava eran tan valorados que formaban parte del pago a los jenízaros, la guardia de élite del sultán. Aquí te presentamos otros postres emblemáticos:
| Postre | Descripción | Ingredientes Principales |
|---|---|---|
| Baklava | Quizás el más famoso. Finísimas capas de masa filo untadas con mantequilla, rellenas de frutos secos triturados (pistachos, nueces) y bañadas en un denso almíbar o miel. | Masa filo, frutos secos, mantequilla, almíbar. |
| Lokum (Delicia Turca) | Cubos gelatinosos y aromáticos hechos a base de almidón y azúcar, a menudo saborizados con agua de rosas o cítricos y rellenos de frutos secos. | Almidón de maíz, azúcar, agua de rosas, frutos secos. |
| Helvasi (Halva) | Un postre denso que puede hacerse a base de sémola o de pasta de sésamo (tahini). Simboliza el bienestar y se sirve en eventos importantes de la vida. | Sémola o tahini, azúcar, mantequilla, leche. |
| Aşure (Pudín de Noé) | Un postre con raíces milenarias, es un pudín hecho con granos, legumbres, frutas secas y frescas. Simboliza la abundancia y la diversidad. | Trigo, garbanzos, frijoles, frutos secos, frutas. |
Preguntas Frecuentes sobre el Tulumba
¿Cuál es la principal diferencia entre el tulumba y los churros?
Aunque ambos parten de una masa frita, la principal diferencia es que el tulumba se sumerge en un almíbar frío después de freírse, lo que le da una textura jugosa y muy dulce. Los churros, en cambio, se sirven calientes, usualmente espolvoreados con azúcar y canela, y se mojan en chocolate caliente.
¿Por qué es tan importante freír el tulumba comenzando con el aceite frío?
Comenzar la fritura en aceite frío permite que el calor penetre lentamente en la masa. Esto hace que el agua del interior se convierta en vapor y expanda el tulumba, creando un interior hueco y esponjoso antes de que el exterior se dore y endurezca. Es el secreto para que no queden crudos por dentro.
¿Puedo guardar la masa del tulumba para usarla más tarde?
No es recomendable. Al igual que una pasta choux clásica, la masa del tulumba debe cocinarse inmediatamente después de prepararse para asegurar que mantenga la estructura y el aire incorporado, lo que garantiza que se hinche correctamente durante la fritura.
La repostería turca es una invitación a explorar una historia contada a través del sabor. Desde el crujiente y almibarado tulumba hasta el delicado baklava, cada postre es un reflejo de una cultura que celebra la vida con dulzura. Así que la próxima vez que pienses en postres, anímate a viajar con el paladar y descubre las maravillas que la cocina turca tiene para ofrecer.
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