02/01/2019
El universo del arte está lleno de medios expresivos, pero pocos combinan la inmediatez del dibujo con la riqueza cromática de la pintura como lo hacen los pasteles. A menudo asociados con imágenes etéreas y suaves, la realidad es que los pasteles son una herramienta increíblemente versátil y poderosa. Dentro de esta familia, encontramos dos grandes vertientes: los secos y los grasos. Mientras que los pasteles secos, con su textura polvorienta similar a la tiza, han sido los favoritos de artistas como Degas durante siglos, sus parientes, los pasteles grasos u oleosos, son una invención relativamente moderna que ha revolucionado la forma en que los artistas abordan el color y la textura. Este artículo se sumerge de lleno en el fascinante mundo de los pasteles grasos, explorando sus orígenes, sus características únicas y, lo más importante, las diversas técnicas para mezclarlos y desatar todo su potencial creativo.

Un Origen Revolucionario: La Influencia de Picasso
La historia de los pasteles grasos es sorprendentemente reciente y está ligada a uno de los nombres más grandes del arte del siglo XX. Aunque la compañía japonesa Sakura ya había creado una versión en la década de 1920 conocida como 'Cray-Pas' (un producto más orientado a los niños que daría lugar a las famosas crayolas), el pastel graso de calidad profesional no nacería hasta la década de 1950. La chispa de esta creación provino de una petición directa del mismísimo Picasso. El genio malagueño buscaba un medio que le permitiera dibujar y pintar sobre cualquier superficie —madera, lienzo, metal, papel— sin necesidad de preparaciones especiales y con una permanencia que los pasteles secos no podían garantizar. Le llevó esta inquietud al fabricante parisino Henri Sennelier, quien, tras un año de desarrollo, creó los primeros pasteles al óleo para artistas. El resultado fue un producto con una cremosidad excepcional, pigmentos puros y una adherencia increíble. Tuvieron tal éxito que no solo Picasso, sino artistas como Chagall y otros grandes maestros los adoptaron inmediatamente, consolidando su lugar en el panteón de los materiales de bellas artes.
Pastel Graso vs. Pastel Seco: Duelo de Texturas
Para entender cómo mezclar los pasteles grasos, primero debemos comprender qué los hace tan diferentes de los pasteles secos. La principal diferencia radica en su aglutinante. Los pasteles secos utilizan un aglutinante seco y quebradizo (como la goma de tragacanto), lo que les da esa consistencia polvorienta. En cambio, los pasteles grasos emplean una mezcla de cera y aceite mineral no secante, lo que les confiere una textura cerosa, densa y cremosa, similar a la de un lápiz de labios. Esta diferencia fundamental determina todas sus demás propiedades y técnicas de aplicación.
| Característica | Pasteles Grasos (al Óleo) | Pasteles Secos |
|---|---|---|
| Textura | Cremosa, cerosa, densa. | Polvorienta, similar a la tiza, quebradiza. |
| Aglutinante | Cera y aceite mineral no secante. | Goma de tragacanto u otro aglutinante seco. |
| Polvo Residual | Nulo. No genera polvo, lo que lo hace más limpio y seguro para trabajar en interiores. | Abundante. Requiere cuidado para no inhalarlo y manchar el área de trabajo. |
| Fijación | No requiere fijador. El aglutinante graso se adhiere firmemente al soporte. Se puede barnizar para protección. | Imprescindible el uso de un fijador en spray para evitar que el pigmento se desprenda. |
| Capacidad de Mezcla | Se mezcla por superposición, difuminado físico y con disolventes. Permite empastes gruesos. | Se mezcla principalmente por difuminado (dedos, difumino) y mezcla óptica (tramado). |
| Soportes | Muy versátil: papel, cartón, lienzo, madera, metal, vidrio. | Principalmente papel con textura (papel de lija, Canson Mi-Teintes, etc.). |
Técnicas Maestras para Mezclar Pasteles Grasos
Ahora que conocemos su naturaleza, exploremos el corazón del asunto: ¿cómo se mezclan estos vibrantes colores? La belleza del pastel graso reside en su maleabilidad. Aquí te presentamos las técnicas fundamentales que todo artista debe dominar.
1. Superposición de Capas (Layering)
Es la técnica más básica y una de las más efectivas. Consiste en aplicar un color sobre otro. Debido a su opacidad y textura, puedes aplicar colores claros sobre oscuros y viceversa, algo muy difícil de lograr con los pasteles secos. Al superponer capas, puedes presionar suavemente para que el color de abajo se vea ligeramente, o presionar con más fuerza para cubrirlo por completo. Esta técnica es ideal para crear profundidad y matices complejos. Un consejo útil es trabajar con capas finas al principio y aumentar el grosor a medida que avanzas.
2. Difuminado y Mezcla Directa (Blending)
Gracias a su base oleosa, los colores pueden ser mezclados directamente sobre el soporte. La herramienta más accesible es tu propio dedo. El calor de tu piel ayuda a ablandar ligeramente el pastel, facilitando una mezcla suave y gradual. Sin embargo, para mayor precisión y para no ensuciar los colores, se recomienda usar un difumino (un cilindro de papel prensado) o una tortillon. También puedes usar trapos de algodón o incluso pinceles de cerda dura para arrastrar y fusionar los colores.
3. Tramado y Entrecruzado (Hatching & Cross-Hatching)
Esta técnica, descrita como "tejer los trazos de color", es una forma de mezcla óptica. En lugar de fusionar físicamente los pigmentos, se aplican líneas paralelas (tramado) o entrecruzadas de diferentes colores muy juntas. Desde la distancia, el ojo del espectador mezcla los colores, creando un tono intermedio. Es una técnica excelente para dar textura y dinamismo a la obra. Puedes variar la densidad y dirección de las líneas para crear diferentes efectos de volumen y luz.
4. Raspado o Esgrafiado (Sgraffito)
Aquí es donde la textura densa del pastel graso realmente brilla. La técnica del esgrafiado consiste en aplicar una o varias capas gruesas de pastel y luego usar una herramienta puntiaguda (como el mango de un pincel, una espátula, un palillo o una herramienta de grabado) para raspar y levantar la capa superior, revelando el color o los colores que se encuentran debajo. Esto permite crear líneas finas, detalles nítidos y texturas fascinantes que son imposibles de lograr con otros medios de dibujo.
5. Mezcla con Disolventes
Esta es quizás la técnica más transformadora. Al aplicar un disolvente como trementina, aguarrás mineral inodoro o alcohol isopropílico con un pincel sobre las áreas trabajadas, el aglutinante ceroso se disuelve temporalmente. Esto convierte el pastel en una especie de pintura al óleo, permitiendo crear veladuras, lavados transparentes y mezclas increíblemente suaves y pictóricas. Una vez que el disolvente se evapora, el pigmento queda fijo en el soporte. Esta técnica es ideal para cubrir grandes áreas rápidamente y para combinar la precisión del dibujo con la fluidez de la pintura.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué tipo de papel es mejor para los pasteles grasos?
Aunque su gran ventaja es la versatilidad, los principiantes obtendrán mejores resultados en papeles con algo de "diente" o textura, ya que ayudan a que el pigmento se agarre mejor. Papeles para técnicas mixtas, Canson Mi-Teintes, o incluso papel de acuarela de grano fino son excelentes opciones. A medida que ganes confianza, no dudes en experimentar con lienzos, tablas de madera o cartón preparado con gesso.
¿Se pueden mezclar pasteles grasos de diferentes marcas?
Sí, absolutamente. Sin embargo, ten en cuenta que la consistencia puede variar. Algunas marcas son más duras y cerosas, ideales para detalles, mientras que otras son extremadamente blandas y cremosas, perfectas para empastes y mezclas. Combinarlas puede darte lo mejor de ambos mundos, pero es recomendable hacer pruebas en una hoja aparte para ver cómo interactúan.
¿Cómo puedo mantener mis colores limpios mientras trabajo?
Los pasteles grasos pueden ensuciarse si los colores se mezclan directamente en la barra. Ten a mano un trozo de papel de cocina o un trapo para limpiar la punta de la barra de pastel después de pasarla sobre otro color. Esto es crucial para mantener la pureza y la intensidad de tus pigmentos, especialmente con los colores claros como el blanco y el amarillo.
¿El resultado final es permanente?
Sí. A diferencia del óleo tradicional, el pastel graso nunca se seca por completo hasta volverse duro como una roca. Permanece con una consistencia estable, ligeramente blanda, pero no se agrieta ni cambia de color con el tiempo. No desprende polvo y es muy resistente a la luz. Para una protección máxima, especialmente si se han aplicado capas muy gruesas (impasto), se puede enmarcar bajo un cristal (con un paspartú para que no toque la superficie) o aplicar un barniz final en spray específico para pasteles al óleo.
En conclusión, los pasteles grasos son un medio extraordinariamente rico y gratificante. Ofrecen una libertad creativa inmensa, permitiendo al artista moverse con fluidez entre el dibujo y la pintura. Dominar sus técnicas de mezcla es abrir una puerta a un mundo de colores vibrantes, texturas expresivas y resultados duraderos. Así que la próxima vez que te encuentres frente a esas coloridas barras de cera, no dudes en experimentar, superponer, raspar y disolver. El viaje creativo que te espera es tan intenso y audaz como los pigmentos que sostienes en tus manos.
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