17/01/2019
En el vasto universo de la repostería, existen creaciones que son mucho más que una simple mezcla de ingredientes; son cápsulas del tiempo, portadoras de historias y anécdotas que se han horneado a fuego lento a lo largo de los siglos. El Savarin es, sin duda, una de ellas. Con su inconfundible forma de corona, su textura esponjosa y ese corazón generosamente empapado en almíbar, este pastel no solo deleita el paladar, sino que nos invita a un viaje fascinante que comienza en la corte de un rey polaco exiliado y culmina en las más refinadas pastelerías de París.

Muchos conocen el molde Savarin, esa herramienta esencial en la cocina de cualquier aficionado a los dulces, pero pocos conocen la leyenda que le da nombre. Hoy desvelaremos el velo de su historia, entenderemos su evolución desde su rústico antecesor y, por supuesto, aprenderemos a preparar una versión que rinde homenaje a los grandes maestros. Prepárate para descubrir por qué este bizcocho no es solo un postre, sino un pedazo de la historia gastronómica europea.
Un Origen Digno de la Realeza: El Nacimiento del Babá
Nuestra historia comienza en el siglo XVIII en la región de Lorena, Francia. Allí vivía exiliado Estanislao I Leszczynski, quien fuera rey de Polonia y ahora Duque de Lorena, además de suegro del rey Luis XV de Francia. Se cuenta que el rey Estanislao, ya en una edad avanzada, sufría de problemas dentales que le dificultaban disfrutar de los dulces de la época, a menudo densos y secos como el popular Kugelhopf alsaciano.
Preocupado por el bienestar del monarca, su ingenioso pastelero, Nicolas Stohrer, tuvo una idea brillante. Decidió tomar la base del Kugelhopf, pero la enriqueció y aligeró para obtener una miga mucho más tierna y esponjosa. Para llevar la suavidad al extremo, ideó un método para emborrachado del bizcocho una vez horneado, bañándolo en un generoso almíbar, originalmente de vino de Málaga y más tarde popularizado con ron. El resultado fue un bollo tan tierno que prácticamente se deshacía en la boca. El rey quedó tan encantado que, siendo un gran aficionado a los cuentos de "Las mil y una noches", bautizó la creación como "Babá", en honor a su personaje favorito, Alí Babá. Así nació el legendario Babá al ron.
De Lorraine a París: La Evolución hacia el Savarin
El talento de Nicolas Stohrer no pasó desapercibido. Años más tarde, se trasladó a París y fundó su propia pastelería, la "Pâtisserie Stohrer", en la Rue Montorgueil, la cual, asombrosamente, sigue abierta hoy en día, siendo la más antigua de la capital francesa. Allí, el Babá se convirtió en una sensación, conquistando los paladares de la aristocracia y la burguesía parisina.
Con el tiempo, los pasteleros de París comenzaron a experimentar y refinar la receta. Fue en el siglo XIX cuando los hermanos Julien, reconocidos pasteleros de la ciudad, perfeccionaron su propia versión. La principal diferencia radicaba en la presentación y el almíbar. Mientras que el Babá a menudo llevaba pasas en la masa y se servía de forma más rústica, su nueva creación se horneaba en un molde de corona, se empapaba en un almíbar aromatizado con otros licores como el kirsch (licor de cerezas) y, lo más importante, su hueco central se rellenaba elegantemente con crema Chantilly, crema pastelera y frutas frescas. Esta evolución era más sofisticada, un postre de alta pastelería.
Tabla Comparativa: Babá vs. Savarin
Aunque comparten un origen común, existen diferencias clave que distinguen a estas dos joyas de la repostería.
| Característica | Babá al Ron | Savarin |
|---|---|---|
| Forma | Tradicionalmente cilíndrica o de tapón de corcho. | Siempre en molde de corona o anillo. |
| Masa | A menudo incluye pasas u otras frutas secas. | Masa limpia, sin adiciones. |
| Almíbar | Clásicamente a base de ron. | Más versátil: kirsch, Grand Marnier, coñac, etc. |
| Presentación | Se sirve solo, con un poco de crema o glaseado de albaricoque. | El centro se rellena con crema Chantilly o pastelera y se decora con frutas frescas. |
Un Nombre para la Eternidad: Homenaje a Brillat-Savarin
La nueva creación de los hermanos Julien necesitaba un nombre que reflejara su elegancia y su importancia en el mundo culinario. Decidieron bautizarlo "Savarin" en honor a una de las figuras más influyentes de la gastronomía de todos los tiempos: Jean Anthelme Brillat-Savarin. Él fue un famoso gastrónomo, abogado y escritor, autor del primer tratado de gastronomía, la obra inmortal "La Fisiología del Gusto" (1825). Bautizar el pastel con su apellido no fue solo un acto de marketing, sino un profundo homenaje a un hombre que elevó el acto de comer a una forma de arte y ciencia. Fue el sello definitivo que consolidó al Savarin como un pilar de la alta pastelería francesa.
La Receta Definitiva: Savarin con Almíbar de Naranja
A continuación, presentamos una adaptación de la receta de la célebre Julia Child, con una variación en el almíbar que aporta un toque cítrico y moderno. La clave del éxito reside en un buen amasado y en respetar los tiempos de levado para obtener una miga aireada y perfecta para absorber el jarabe.
Ingredientes
Para la masa del Savarin:
- 225 g de harina de fuerza
- 7 g de levadura seca de panadería
- 30 g de azúcar
- 1 pizca de sal fina
- 2 huevos grandes, a temperatura ambiente
- 50 g de mantequilla sin sal, derretida y tibia
Para el almíbar de naranja:
- 150 ml de licor de naranja (tipo Grand Marnier o Cointreau)
- 150 ml de agua
- 200 g de azúcar
- 1 pizca de canela en polvo (opcional)
Para decorar:
- Nata para montar (35% M.G.) o helado de nata
- Fruta fresca de temporada (fresas, frambuesas, kiwis, naranja)
Preparación paso a paso
- Activar la levadura: Si usas levadura seca, puedes mezclarla con un poco de agua tibia y una pizca del azúcar y dejarla reposar 5 minutos hasta que espume.
- Amasado: En el bol de una amasadora con el gancho, o en un bol grande si amasas a mano, combina los ingredientes secos: harina, levadura, azúcar y sal. Mézclalos brevemente. Añade los huevos ligeramente batidos y comienza a amasar a velocidad baja.
- Incorporar la mantequilla: Una vez que la masa comience a ser homogénea, vierte la mantequilla derretida y tibia en un hilo fino. Sube la velocidad a media (velocidad 3-4) y amasa durante unos 10-12 minutos. La masa debe quedar lisa, brillante, elástica y despegarse de las paredes del bol.
- Primer levado: Forma una bola con la masa, colócala en un bol ligeramente engrasado y cúbrela con un paño húmedo o film transparente. Déjala levar en un lugar cálido y sin corrientes de aire durante 1 a 2 horas, o hasta que doble su volumen.
- Formado y segundo levado: Prepara tu molde Savarin (grande o varios individuales) engrasándolo muy bien. Desgasifica la masa amasándola suavemente sobre una superficie limpia. Dale forma de rosco y colócala dentro del molde, asegurándote de que quede uniforme. Vuelve a tapar y deja levar por segunda vez durante aproximadamente 1 hora, hasta que la masa llegue casi al borde del molde.
- Horneado: Precalienta el horno a 180°C (350°F). Hornea el Savarin durante 25-30 minutos para un molde grande, o 15-20 minutos para moldes individuales. Estará listo cuando esté dorado por arriba y al insertar un palillo, este salga limpio.
- Preparar el almíbar: Mientras el bizcocho se hornea, prepara el almíbar. En un cazo, pon el agua, el azúcar, el licor y la canela. Calienta a fuego medio, removiendo solo hasta que el azúcar se disuelva por completo. Una vez disuelto, deja que hierva un par de minutos sin remover y retira del fuego.
- Emborrachar el Savarin: Una vez que el bizcocho esté fuera del horno, déjalo enfriar unos minutos en el molde. Sin desmoldarlo, pínchalo por toda la superficie con un palillo y vierte el almíbar caliente poco a poco, dejando que lo absorba por completo. Puedes hacerlo en varias tandas. Lo ideal es dejarlo reposar en el molde con el almíbar durante varias horas, o incluso toda la noche en la nevera, para que se impregne bien.
- Servicio: Desmolda con cuidado sobre el plato de servir. Rellena el centro con nata montada o una bola de helado de nata y decora generosamente con fruta fresca de temporada. ¡A disfrutar de esta obra de arte!
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre el Savarin
- ¿Puedo hacer el Savarin sin alcohol?
- ¡Por supuesto! Puedes sustituir el licor por la misma cantidad de zumo de naranja, limón o una infusión de vainilla y canela. El resultado será un bizcocho jugoso y apto para todos los públicos.
- ¿Cuál es la clave para que quede esponjoso?
- Hay dos claves: un buen amasado para desarrollar el gluten y respetar los tiempos de levado. No tengas prisa, deja que la masa crezca a su ritmo en un lugar cálido para obtener esa textura aérea tan característica.
- ¿Se puede preparar con antelación?
- Sí, de hecho, el Savarin es un postre ideal para preparar el día anterior. El reposo en el almíbar durante toda la noche intensifica su sabor y mejora su textura. Solo tendrás que montar la nata y añadir la fruta justo antes de servir.
- ¿Cómo se conserva?
- Una vez bañado en almíbar, debe conservarse en el frigorífico, bien tapado, durante 3-4 días. La crema y la fruta es mejor añadirlas al momento de consumir.
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