22/04/2024
La muerte del fiscal Natalio Alberto Nisman, ocurrida el 18 de enero de 2015, sigue siendo una de las incógnitas más profundas y polarizantes de la historia reciente argentina. Hallado en el baño de su departamento en Puerto Madero con un disparo en la cabeza, su deceso ocurrió un día antes de que presentara en el Congreso una grave denuncia contra la entonces presidenta Cristina Kirchner. Desde ese momento, dos relatos antagónicos han luchado por imponerse: la hipótesis del suicidio y la teoría del homicidio. A más de una década, la causa judicial no ha llegado a un desenlace y la sociedad continúa dividida, navegando entre peritajes contradictorios, acusaciones políticas y un mar de dudas que el tiempo no ha logrado disipar.

El Escenario: El Departamento de Le Parc
Todo comenzó en el complejo Le Parc de Puerto Madero. El cuerpo de Nisman fue encontrado en el baño de su apartamento en el piso 13. Junto a él, una pistola calibre 22. El arma no le pertenecía; se la había prestado su colaborador informático, Diego Lagomarsino, el día anterior. Este hecho convirtió a Lagomarsino en una figura central y controversial desde el primer minuto. Uno de los primeros puntos de debate fue la puerta del departamento. Estaba cerrada por dentro. La madre de Nisman, Sara Garfunkel, declaró haber abierto una de las cerraduras con un juego de llaves propio antes de la llegada del cerrajero, quien luego abrió la cerradura restante. Sin embargo, la declaración del cerrajero, a menudo citada por quienes sostienen la teoría del asesinato, indicaba que la puerta no estaba cerrada por dentro, omitiendo la acción previa de la madre. Este detalle, aparentemente menor, es un ejemplo perfecto de cómo cada elemento de la escena fue interpretado de maneras diametralmente opuestas.
Dos Peritajes, Dos Verdades Enfrentadas
El corazón técnico de la disputa reside en los informes periciales. La investigación inicial, a cargo de la fiscal Viviana Fein y con peritajes del Cuerpo Médico Forense y la Policía Federal, se inclinó por la ausencia de pruebas que indicaran un homicidio. Años más tarde, ya en el fuero federal, un nuevo peritaje a cargo de la Gendarmería Nacional, durante la gestión de Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad, concluyó exactamente lo contrario. Esta divergencia es crucial para entender la parálisis del caso.
Tabla Comparativa de Peritajes
| Aspecto Analizado | Junta Médica y Criminalística Original | Peritaje de Gendarmería Nacional |
|---|---|---|
| Causa de la muerte | No se encontraron elementos médico-legales que indicaran con certeza un hecho homicida. Posición del cuerpo compatible con autodisparo. | Homicidio. Sostienen que participaron al menos dos personas que redujeron a la víctima. |
| Presencia de terceros | No se encontraron rastros ni evidencias de la presencia de otra persona en el baño al momento del disparo. | Se afirma la participación activa de terceras personas que simularon un suicidio. |
| Residuos de disparo en las manos | El instituto forense de Salta halló "partículas consistentes con residuos de disparo" en ambas manos de Nisman. | Se argumenta la ausencia de fulminante, lo que indicaría que él no disparó el arma. |
| Estado de la víctima | Sin indicios de sedación o reducción forzada. No había desorden ni signos de lucha en el departamento. | Se sugiere que fue drogado con ketamina para ser reducido, aunque no se pudo determinar cómo ni en qué cantidad. |
| Lesiones adicionales | No se reportaron otras lesiones significativas. | Se mencionó una fractura en el tabique nasal, algo que los forenses originales atribuyeron a un efecto de la fotografía de perfil del cuerpo. |
Diego Lagomarsino: ¿Cómplice o Chivo Expiatorio?
El informático Diego Lagomarsino es, hasta la fecha, el único procesado en la causa como partícipe necesario del delito de "homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego". La acusación se basa en que él proveyó el "arma amiga" que, según la fiscalía, fue indispensable para montar la escena del suicidio. Sin embargo, su defensa y quienes apoyan la hipótesis del suicidio plantean una pregunta lógica y difícil de responder: ¿por qué un partícipe en un crimen de tal magnitud usaría un arma registrada a su nombre, dejando una huella imborrable que lo conectaría directamente con el hecho? Está comprobado por cámaras de seguridad y registros de peaje que Lagomarsino abandonó el edificio Le Parc alrededor de las 20:20 del sábado, horas antes de la muerte de Nisman, quien posteriormente mantuvo conversaciones telefónicas con otras personas. La fiscalía, por su parte, ha explorado la posibilidad de que Lagomarsino tuviera vínculos con servicios de inteligencia y que pudiera haber accedido remotamente al ordenador del fiscal, aunque una pericia informática concluyó que las conexiones a internet se hicieron físicamente desde el equipo de Nisman.
La Trama Política y las Sombras de la Inteligencia
Es imposible disociar el caso Nisman del contexto político. Su muerte se produjo en un momento de máxima tensión, con una denuncia que acusaba a la cúpula del gobierno de encubrir a los responsables del atentado a la AMIA. La teoría del homicidio se nutrió de la idea de un complot orquestado para silenciarlo, un supuesto "comando iraní-venezolano-kirchnerista" según sus impulsores. Como sustento, se mencionan las inusuales comunicaciones entre altos funcionarios de seguridad e inteligencia durante ese fin de semana. Los implicados justificaron esas llamadas por otros motivos de la agenda de seguridad nacional de aquel momento, como el robo de un misil, un superclásico de fútbol con riesgo de violencia y la propia seguridad de Nisman ante su inminente presentación en el Congreso. La fiscalía actual, a cargo de Eduardo Taiano, insiste en que estas comunicaciones son sospechosas, aunque nunca se ha podido establecer un vínculo directo y causal con la muerte del fiscal.
Preguntas Frecuentes sobre el Caso Nisman
¿Quién era Alberto Nisman?
Natalio Alberto Nisman era el fiscal federal a cargo de la Unidad Fiscal de Investigación del Atentado a la AMIA (UFI-AMIA), la entidad encargada de investigar el ataque terrorista de 1994. Al momento de su muerte, había denunciado a la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner por presunto encubrimiento de los sospechosos iraníes del atentado.

¿De qué se lo acusa a Diego Lagomarsino?
Está procesado como partícipe necesario de homicidio. La justicia federal considera que su rol fue clave al proporcionar el arma que se utilizó en el crimen, facilitando así el plan de los autores materiales para simular un suicidio.
¿Cuáles son las principales pruebas que apoyan la hipótesis del suicidio?
Se basan en el primer peritaje del Cuerpo Médico Forense, que no halló pruebas de homicidio; la puerta cerrada por dentro; la presencia de residuos de disparo en las manos de Nisman; y el hecho probado de que el fiscal buscó activamente un arma prestada ese sábado, contactando a un custodio y a otro conocido antes de pedírsela a Lagomarsino. Además, la computadora de Nisman registró búsquedas sobre la vida después de la muerte.
¿Y las que apoyan el homicidio?
Se sustentan principalmente en el informe de Gendarmería, que habla de la participación de terceros, el uso de ketamina para reducir a la víctima y la manipulación de la escena. También se argumenta la falta de pólvora en las manos (contradiciendo al otro informe) y el contexto político como móvil del crimen.
¿Por qué el caso sigue sin resolverse?
La causa está estancada por la profunda contradicción entre los dos peritajes principales, lo que genera un empate técnico que ninguna de las partes ha logrado romper. Además, la fuerte politización del caso ha dificultado una investigación objetiva, convirtiéndolo en un arma de disputa política más que en un expediente judicial en busca de la verdad material.
A día de hoy, el informe más reciente del fiscal Taiano reafirma la hipótesis del homicidio, pero reconoce que aún no se ha podido identificar a los autores materiales ni intelectuales. La investigación sigue abierta, pero la respuesta sobre qué ocurrió realmente en aquel baño parece tan lejana como en 2015. El caso Nisman no es solo la crónica de una muerte; es el retrato de una sociedad fracturada, de la desconfianza en las instituciones y de un misterio que se niega a morir.
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