¿Qué pasó con el pastelero francés?

La Guerra de los Pasteles: Un Dulce Pretexto

20/10/2025

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En el fascinante mundo de la pastelería, las historias suelen girar en torno a recetas secretas, ingredientes exóticos o la creación de postres que deleitan el paladar. Sin embargo, existe un capítulo en la historia donde un humilde pastelero y sus creaciones se convirtieron, al menos en apariencia, en la chispa que encendió un conflicto internacional. Hablamos de la Primera Intervención Francesa en México, un evento bélico que ha pasado a la posteridad con un nombre tan curioso como evocador: la Guerra de los Pasteles. Pero, ¿es posible que el impago de unos bizcochos pudiera llevar a dos naciones a la guerra? Acompáñanos a desenvolver esta historia, capa por capa, para descubrir el amargo trasfondo que se escondía detrás de tan dulce pretexto.

¿Qué pasó con el pastelero francés?
Entre estos reclamos, destacó el caso de un pastelero francés que exigía una compensación de 60,000 pesos por los daños sufridos en su negocio en Tacubaya, en las afueras de la Ciudad de México. Según su testimonio, su pastelería había sido saqueada por oficiales del ejército mexicano en 1828.
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El Reclamo del Señor Remontel: ¿La Gota que Derramó el Almíbar?

La anécdota que da nombre al conflicto nos transporta a 1832, a la localidad de Tacubaya, en las afueras de la Ciudad de México. Allí, un pastelero de origen francés, de apellido Remontel, regentaba su negocio. Según los relatos, su establecimiento fue objeto de desmanes y saqueos por parte de oficiales del ejército mexicano, quienes no solo causaron destrozos, sino que se marcharon sin pagar los pasteles que habían consumido. Indignado, el señor Remontel elevó su queja, exigiendo una compensación nada menos que de 60,000 pesos por los daños sufridos. Su caso, aunque llamativo, no era aislado. Varios comerciantes franceses residentes en México habían presentado quejas similares ante el embajador francés, el barón Deffaudis, denunciando la inestabilidad y los abusos que sufrían en un México recién independizado y políticamente convulso. El reclamo del pastelero, sin embargo, se convirtió en el símbolo perfecto, la historia ideal para justificar lo que vendría después.

El Verdadero Sabor del Conflicto: Ambiciones y Tensiones

Para entender la verdadera receta de esta guerra, debemos mirar más allá de la vitrina de la pastelería. La realidad es que las relaciones entre Francia y México llevaban años fermentando en un clima de tensión. El verdadero ingrediente principal eran las ambiciones comerciales francesas. Francia, como otras potencias europeas, buscaba establecer acuerdos comerciales ventajosos con las nuevas naciones americanas. Sin embargo, el gobierno mexicano, presidido en sus inicios por Guadalupe Victoria, se había negado a conceder privilegios a aquellos países que no habían reconocido la Independencia de México, incluyendo a Francia. A esta negativa se sumaron otros incidentes que agriaron aún más la relación, como la ejecución de un ciudadano francés acusado de piratería en el puerto de Tampico en 1832. La política exterior francesa de la época era agresiva, una diplomacia de cañonero que ya había demostrado su fuerza en 1837 al bloquear los puertos de Buenos Aires y Montevideo para "infligir un castigo ejemplar". México era el siguiente en su lista.

Tabla Comparativa: Pretexto vs. Realidad

AspectoCausa Aparente (El Pretexto "Dulce")Causas Reales (El Trasfondo Político)
El DetonanteOficiales mexicanos saquean la pastelería del señor Remontel y no pagan la cuenta.Negativa de México a firmar acuerdos comerciales favorables a Francia y tensiones diplomáticas acumuladas.
Protagonistas VisiblesUn pastelero francés y oficiales mexicanos.El barón Deffaudis (embajador francés), el rey Luis Felipe I, el presidente Anastasio Bustamante.
Reclamo Económico60,000 pesos por los daños a la pastelería.Un ultimátum por 600,000 pesos que agrupaba las quejas de todos los ciudadanos franceses afectados.
Objetivo FinalJusticia para un comerciante afectado.Forzar a México a ceder a las presiones económicas y políticas de Francia.

El Ultimátum Francés: Una Deuda Indigesta

Tras años de negociaciones fallidas, la paciencia francesa se agotó. El barón Deffaudis, tras un viaje a Francia, regresó a México en marzo de 1838, pero no lo hizo solo. Venía escoltado por una flota de diez barcos de guerra, un mensaje inequívoco. Anclado frente a Veracruz, presentó un ultimátum al gobierno mexicano que vencía el 15 de abril. Las exigencias eran claras: el pago de 600,000 pesos como indemnización por todas las pérdidas sufridas por ciudadanos franceses, incluyendo, por supuesto, la del famoso pastelero. El gobierno mexicano, considerando la cifra exorbitante y la exigencia una afrenta a su soberanía, se negó a pagar. La suerte estaba echada.

Del Bloqueo al Campo de Batalla

Al no recibir el pago, el almirante Bazoche, al mando de la flota francesa, ordenó el bloqueo de los principales puertos comerciales del Golfo de México, Veracruz y Tampico. Este cerco naval duró ocho meses, asfixiando la economía mexicana. Viendo que el bloqueo no era suficiente para doblegar al país, Francia redobló la apuesta. En noviembre de 1838, llegó una flota aún más poderosa comandada por el contraalmirante Charles Baudin, con veinte navíos. El 27 de noviembre, ante la continua negativa de pago, los franceses bombardearon y tomaron la fortaleza de San Juan de Ulúa, el principal bastión defensivo de Veracruz. Ante la invasión, el presidente Anastasio Bustamante encomendó la defensa al general Antonio López de Santa Anna. Las tropas francesas desembarcaron el 4 de diciembre y tomaron el puerto. Durante los combates, Santa Anna, a pesar de su historial, fue derrotado y resultó gravemente herido en una pierna, la cual tuvo que ser amputada y que, en un acto célebre y excéntrico, recibiría más tarde un funeral con todos los honores.

Un Tratado de Paz con Sabor Amargo

Con su principal puerto tomado y su economía paralizada, México se encontraba en una posición insostenible. La intervención de Gran Bretaña, cuyas rutas comerciales también se veían perjudicadas por el conflicto, fue clave para iniciar las negociaciones. Finalmente, el 9 de marzo de 1839, se firmó un tratado de paz. En él, México se comprometía a pagar los 600,000 pesos exigidos por Francia. El país galo retiró sus tropas y se levantó el bloqueo. Aunque la guerra había terminado, la deuda quedó como una herida abierta. Este endeudamiento nunca se saldó por completo y, años más tarde, en 1861, serviría nuevamente como uno de los pretextos para la Segunda Intervención Francesa, un conflicto mucho más largo y sangriento. La Guerra de los Pasteles, por tanto, fue solo el primer bocado de un amargo banquete de intervencionismo europeo en México.

¿Por qué Francia entró en guerra con México?
¿Fue este el motivo real por el que Francia entró en guerra con México? Vamos a descubrirlo. En realidad, el señor Remontel, como se llamaba el ofendido pastelero a causa del cual presumiblemente se desencadenó aquel enfrentamiento, no era el único que tenía motivos de queja.

Preguntas Frecuentes sobre la Guerra de los Pasteles

¿Realmente la guerra empezó por unos pasteles?

No. El incidente de la pastelería fue real, pero se utilizó como un pretexto popular y fácil de entender. Las causas verdaderas fueron las tensiones diplomáticas y las ambiciones económicas de Francia sobre el recién independizado México.

¿Quién era el pastelero francés involucrado?

Se le conoce como el señor Remontel. Era un ciudadano francés dueño de una pastelería en Tacubaya, México, cuyo reclamo por daños se convirtió en el símbolo del conflicto.

¿Cuánto dinero reclamaba Francia en total?

Aunque el reclamo del pastelero era de 60,000 pesos, el ultimátum final de Francia exigía al gobierno mexicano el pago de 600,000 pesos para cubrir las pérdidas de todos los ciudadanos franceses que habían presentado quejas.

¿Cómo terminó el conflicto?

Terminó con la firma de un tratado de paz el 9 de marzo de 1839, gracias a la mediación de Gran Bretaña. México se vio obligado a aceptar las condiciones y pagar la indemnización exigida por Francia.

¿Qué personaje famoso perdió una pierna en esta guerra?

El general y varias veces presidente de México, Antonio López de Santa Anna, perdió su pierna izquierda tras ser herido por la metralla de un cañón francés durante la defensa del puerto de Veracruz.

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