06/04/2025
Asturias es una tierra de paisajes imponentes, cultura ancestral y, por supuesto, una gastronomía que enamora a cualquiera que la prueba. Entre sus quesos, fabadas y sidras, emerge un tesoro de la repostería que encapsula la esencia de su capital: el carbayón. Este pequeño pastel no es solo un dulce; es un pedazo de la historia de Oviedo, un homenaje a sus gentes y una delicia que ha trascendido el tiempo para convertirse en un símbolo del Principado. Si te consideras un verdadero amante de los dulces con alma, acompáñanos en este viaje para descubrir todos los secretos del carbayón asturiano.

Un Dulce con Historia: El Nacimiento de una Leyenda
Toda gran receta tiene un origen, y la del carbayón nos transporta a los felices años 20 en Oviedo. Corría el año 1923 cuando en la prestigiosa confitería Camilo de Blas, un establecimiento emblemático que había abierto sus puertas en 1914, se gestó una idea que cambiaría para siempre el panorama repostero de la región. Don José de Blas, al frente del negocio, lanzó un desafío a su maestro obrador, José Gutiérrez: crear un dulce completamente nuevo.
El objetivo era ambicioso. El nuevo pastel debía representar a la ciudad de Oviedo en la primera Feria Internacional de Muestras de Asturias, que se celebraría en Gijón en 1924. No podía ser un dulce cualquiera; tenía que ser memorable, original y, sobre todo, profundamente ovetense. Tras un dedicado proceso de desarrollo, Gutiérrez dio con la fórmula magistral: una base crujiente de hojaldre, un relleno jugoso y aromático de almendra y yema, y una cobertura brillante que invitaba a darle el primer bocado. Había nacido el carbayón.
¿Por Qué se Llama "Carbayón"? El Homenaje en el Nombre
El nombre del pastel no fue elegido al azar, sino que está íntimamente ligado a la identidad de los habitantes de Oviedo. A los ovetenses se les conoce popularmente como "carbayones", un gentilicio que proviene de "El Carbayón", un roble (carbayo en asturiano) centenario y majestuoso que se erigía como símbolo de la ciudad en el Campo de San Francisco. Tristemente, este árbol icónico fue talado en 1879 para dar paso a la construcción de la calle Uría, una de las arterias principales de la ciudad moderna. El suceso causó una gran conmoción entre los ciudadanos, y para honrar la memoria de su querido roble, adoptaron su nombre como apodo.

Al bautizar el nuevo dulce como "carbayón", José de Blas y José Gutiérrez no solo crearon un postre, sino que rindieron un homenaje eterno a todos los habitantes de la ciudad. El pastel se convirtió en un embajador dulce que llevaba con orgullo el nombre y el espíritu de Oviedo allá donde fuera.
Anatomía de un Bocado Inolvidable
El éxito del carbayón no es casualidad. Su magia reside en la perfecta armonía de sus texturas y sabores. Cada elemento está cuidadosamente equilibrado para crear una experiencia única en el paladar. Desglosemos sus componentes:
| Componente | Descripción | Aporte al Sabor y Textura |
|---|---|---|
| Base de Hojaldre | Una fina y crujiente tartaleta elaborada con múltiples capas de masa y mantequilla. | Aporta una base sólida y un contraste crujiente que soporta la jugosidad del relleno. Su sabor neutro a mantequilla realza los demás ingredientes. |
| Relleno de Almendra | Una masa suave y húmeda hecha con almendra molida, yema de huevo, azúcar y un toque de licor (tradicionalmente anís o coñac) y limón. | Es el corazón del pastel. La almendra proporciona un sabor dulce y profundo, mientras que la yema le da una cremosidad y una riqueza incomparables. El licor y el limón añaden matices aromáticos. |
| Cobertura Glaseada | Un baño brillante y dulce elaborado a partir de un almíbar de azúcar y agua mezclado con yema de huevo. | Es el toque final que le da su aspecto característico. Aporta un dulzor inicial y una capa protectora que mantiene la humedad del interior, además de un color dorado apetitoso. |
¡Manos a la Masa! Receta para Hacer Carbayones en Casa
Aunque probar un carbayón en una confitería de Oviedo es una experiencia única, la buena noticia es que puedes recrear esta delicia asturiana en tu propia cocina. La receta no es un secreto guardado bajo llave, y con un poco de paciencia y buenos ingredientes, el resultado será espectacular.
Ingredientes (para unas 12 unidades)
- 2 láminas de hojaldre rectangular (preferiblemente de mantequilla)
- 250 g de almendra cruda molida de buena calidad
- 200 g de azúcar glas
- 3 huevos grandes (separadas las yemas de las claras)
- Ralladura de la piel de 1 limón
- 30 ml de coñac o anís dulce
Ingredientes para el Glaseado
- 150 g de azúcar
- 75 ml de agua
- 2 yemas de huevo
Elaboración Paso a Paso
- Preparar las bases de hojaldre: Precalienta el horno a 200°C. Extiende las láminas de hojaldre y, con un cortador redondo de unos 8-10 cm de diámetro, corta círculos. Forra con ellos los huecos de un molde para magdalenas o moldes individuales. Pincha la base con un tenedor para que no suban demasiado y hornea en blanco (sin relleno) durante unos 10-12 minutos, o hasta que estén ligeramente doradas. Sácalas y déjalas enfriar.
- Hacer el relleno: En un bol grande, mezcla la almendra molida con el azúcar glas. Añade las 3 yemas de huevo, la ralladura de limón y el coñac o anís. Mezcla todo muy bien con una espátula hasta obtener una masa homogénea y compacta.
- Rellenar y hornear: Rellena cada tartaleta de hojaldre con la masa de almendra, procurando que quede una superficie lisa y ligeramente abombada. Baja la temperatura del horno a 180°C y hornea los carbayones durante 15-20 minutos, o hasta que el relleno esté firme y dorado por los bordes.
- Preparar el glaseado: Mientras los carbayones se hornean, prepara el baño. En un cazo pequeño, pon el agua y el azúcar a fuego medio. Llévalo a ebullición y deja que hierva durante unos 5 minutos hasta obtener un almíbar a punto de hebra fina. Retira del fuego.
- Terminar el glaseado: En otro bol, bate ligeramente las 2 yemas de huevo. Vierte el almíbar caliente sobre las yemas muy poco a poco, en un hilo fino, sin dejar de batir enérgicamente con unas varillas para evitar que el huevo cuaje. Debes obtener una crema fina y brillante.
- Glacear los carbayones: Una vez que los carbayones salgan del horno y aún estén calientes, píntalos generosamente con el glaseado de yema usando un pincel de cocina. Deja que se enfríen por completo sobre una rejilla. El glaseado se asentará y formará una capa fina y crujiente.
Preguntas Frecuentes sobre los Carbayones
- ¿Cómo se deben conservar los carbayones?
- Lo ideal es guardarlos en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Se mantienen perfectos durante 3-4 días. No se recomienda refrigerarlos, ya que el hojaldre perdería su textura crujiente.
- ¿Puedo omitir el alcohol en la receta?
- Sí. Aunque el licor aporta un matiz aromático característico, puedes sustituirlo por la misma cantidad de zumo de naranja o simplemente omitirlo si van a consumirlo niños.
- ¿Cuál es la diferencia con otros dulces de almendra como los mazapanes?
- La principal diferencia radica en la textura y la composición. El carbayón tiene una base de hojaldre crujiente y un relleno mucho más jugoso y tierno que el mazapán, debido a la mayor proporción de huevo y azúcar. Además, el glaseado de yema es un rasgo distintivo.
El carbayón es mucho más que un postre. Es un bocado de historia, un emblema de la confitería Camilo de Blas y un orgullo para todos los asturianos. Ya sea disfrutándolo en una terraza del casco antiguo de Oviedo o preparándolo en casa para compartir, este dulce tiene el poder de transportarte directamente al corazón verde de España. ¡No dejes pasar la oportunidad de probarlo!
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