22/05/2025
Las calles de Madrid susurran historias en cada esquina, y algunas de las más deliciosas se horneaban en sus pastelerías centenarias. Hoy, muchas de ellas solo viven en el recuerdo, en fotografías sepia y en la memoria de una ciudad que ha cambiado su rostro con el paso del tiempo. Te invitamos a un viaje nostálgico para redescubrir dos joyas perdidas de la repostería madrileña: la pastelería "Flor y Nata de Madrid" en la Plaza de Celenque y "La Favorita" en la bulliciosa calle Montera. Estos no eran simples despachos de dulces, sino auténticos templos del sabor y puntos de encuentro social que marcaron una época.

Flor y Nata de Madrid: El Templo de la Nata en Celenque
Imaginemos la escena: es el 5 de diciembre de 1877. En la céntrica Plaza de Celenque, justo frente a la residencia de una de las figuras políticas más importantes de la época, Práxeles Mateo Sagasta, abre sus puertas un nuevo establecimiento. Su nombre, "Flor y Nata de Madrid", era toda una declaración de intenciones. Fundada por la sociedad Camps y Canals, de origen catalán, esta pastelería nació con una misión clara: convertir la nata en arte comestible.
Su ubicación era inmejorable. La Plaza de Celenque, ya definida en los planos de la ciudad desde el siglo XVII, era un punto neurálgico. La pastelería se encontraba junto a la puerta trasera del imponente edificio de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, una construcción magnífica que, lamentablemente, fue demolida a finales de los años sesenta. Una icónica farola de globo señalaba la entrada a este paraíso dulce, atrayendo a los transeúntes con la promesa de un capricho inolvidable.
Un Festín de Nata y Sabores Catalanes
La especialidad de la casa, como su nombre indicaba, era todo lo que pudiera elaborarse con nata. La calidad era su estandarte, utilizando exclusivamente leche pura traída desde Las Navas. Los clientes podían deleitarse con:
- Pasteles helados de nata.
- Delicados ramilletes de flor de nata.
- Un refrescante vaso de leche merengada por tan solo real y medio.
- Leche pura a granel, para llevar a casa el sabor de la mejor calidad.
Pero la influencia catalana de sus propietarios, que más tarde se conocerían como Camps, Pujol y Compañía, enriquecía enormemente su oferta. Más allá de la nata, sus vitrinas exhibían una sorprendente variedad de productos que traían los sabores de Cataluña al corazón de Madrid:
- Embutidos selectos como el salchichón de Vich y la butifarra.
- Dulces típicos como los "tofells" y los "panellets".
- Los famosos "tortells" (torteles), una delicia tradicional.
- Almendras legítimas de Arenys y azucarillos de cerveza.
Este ecléctico catálogo convertía a Flor y Nata en mucho más que una pastelería; era un rincón gourmet que fusionaba la tradición repostera madrileña con las joyas gastronómicas catalanas. A lo largo de sus más de cien años de historia, el local sufrió varias remodelaciones que, con el tiempo, borraron su decoración original. Finalmente, a principios del año 2000, la pastelería cerró sus puertas para siempre, siendo reemplazada por un bar-restaurante, dejando un vacío dulce en la memoria de la Plaza de Celenque.
La Favorita: Elegancia y Vanguardia en la Calle Montera
No muy lejos de Celenque, en la concurrida esquina de la calle de la Montera con la del Caballero de Gracia, se erigía otra institución de la repostería: La Favorita. Ya en 1905, la prensa hablaba de este establecimiento, famoso por vender el café tostado de "Las tres coronas" con instrucciones precisas para su preparación. Su propietario, el industrial Honorato del Río Bengoechea, era un visionario del negocio hostelero.
El gran momento de La Favorita llegó el 10 de octubre de 1908. Ese día se inauguró su espectacular ampliación: un lujoso salón para buffet y repostería en los entresuelos del edificio. Este nuevo espacio no era una simple cafetería, sino un despliegue de elegancia y buen gusto diseñado para cautivar a la clientela más selecta de la capital.
Arte, Sabor y Pollos Asados
El nuevo salón de La Favorita era una obra de arte en sí mismo. La decoración fue encargada a artistas de renombre como Daniel Perea Rojas, célebre por sus pinturas taurinas, y Demetrio López Vargas, quien se haría famoso por sus ilustraciones de mujeres y personajes infantiles. El interiorismo era suntuoso: mesas rectangulares de mármol de Italia con cantoneras biseladas y enormes espejos que multiplicaban la luz y la sensación de amplitud.
Con acceso independiente por el portal del número 2 de la calle del Caballero de Gracia, este salón ofrecía los mismos productos de la tienda al mismo precio, pero en un ambiente de sofisticación. Sin embargo, introdujo una especialidad que rompía con todos los moldes de una pastelería tradicional: los pollos asados. Por cuatro pesetas, los clientes podían disfrutar de un manjar salado en un entorno dulce, una audaz estrategia comercial que demostraba la visión innovadora de su dueño.
Comparativa de Dos Gigantes Dulces
Aunque ambas pastelerías convivieron en el tiempo y el espacio, cada una tenía una personalidad única y distintiva. Aquí te presentamos una tabla para apreciar sus diferencias y similitudes:
| Característica | Flor y Nata de Madrid | La Favorita |
|---|---|---|
| Ubicación | Plaza de Celenque | Calle Montera esq. Caballero de Gracia |
| Año de Fundación/Apertura Clave | 1877 | 1908 (gran inauguración del salón) |
| Especialidad Principal | Todo tipo de dulces elaborados con nata | Repostería fina y café de calidad |
| Elemento Distintivo | Fusión con productos catalanes (embutidos, dulces típicos) | Elegante salón-buffet decorado por artistas y venta de pollos asados |
| Enfoque de Negocio | Tradición y calidad del producto (leche de Las Navas) | Innovación, lujo y diversificación de la oferta |
| Estado Actual | Cerrada desde el año 2000. El local es un bar-restaurante. | Cerrada. El local ha tenido diversos usos comerciales. |
Preguntas Frecuentes sobre las Pastelerías del Viejo Madrid
¿Siguen abiertas la pastelería Flor y Nata o La Favorita?
No, lamentablemente ambas pastelerías cerraron hace décadas. Son parte de la historia comercial y gastronómica de Madrid, pero ya no existen como tales.
¿Cuál era la especialidad más famosa de Flor y Nata?
Sin duda, su producto estrella era la nata. Todo lo que se elaboraba con ella, desde los pasteles helados hasta la leche merengada, gozaba de una fama excepcional gracias a la calidad de la leche que utilizaban.
¿Por qué una pastelería como La Favorita vendía pollos asados?
Fue una estrategia comercial muy innovadora para la época. Al inaugurar su elegante salón-buffet, buscaron atraer a una clientela más amplia que no solo buscara un postre, sino también una comida ligera o un aperitivo salado en un ambiente distinguido, compitiendo así con los cafés y restaurantes de la zona.
¿Dónde estaba exactamente la pastelería Flor y Nata?
Se ubicaba en la Plaza de Celenque, junto a la puerta del antiguo edificio de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, que fue demolido en los años 60. Su fachada daba a la misma plaza, un lugar de mucho tránsito cerca de la calle Arenal.
El recuerdo de Flor y Nata y La Favorita nos transporta a un Madrid donde el tiempo parecía pasar más despacio, donde el aroma a azúcar y almendra tostada impregnaba las calles y donde entrar en una pastelería era una experiencia para todos los sentidos. Aunque sus puertas estén cerradas, su legado perdura como un dulce testimonio de la historia viva de la ciudad.
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